sábado, 2 de enero de 2021

El Covid-19 y el nacimiento de una estrella de TV

Iván Duque M. Presidente
Presidente - Iván Duque Márquez
- Prevención y acción
El 2020 quedará en la historia de la humanidad como el año en que un virus, el coronavirus cambio la vida de por lo menos a 188 países: poco tránsito, casi ningún negocio abierto y confinados. Cuando llegó a los 5 continentes la OMS declaró pandemia. Una predicción que se les escapó a nuestros adivinos, muy comunes en la tv en los primeros días de cada año. También quedará como el año en que Colombia vio el nacimiento de una estrella de televisión.

Luego de la tardía decisión de la OMS, se hicieron muchas recomendaciones para reducir el riesgo de contagio, pero la más llamativa fue el uso de una nueva prenda; el tapabocas, que de marzo de 2020 hasta ahora, ha hecho parte de nuestra vida diaria, identificábamos esto con el sector salud y en el alimentario. Con esta nueva prenda perdimos algo de identidad, además, debíamos mantener distancia social (1 - 2 metros), tuvimos que evitar el contacto físico. Se puso de moda la palabra cuarentena; la de 15 días, a final tuvimos una continua de por lo menos 100 días. Paralelamente pasamos de hablar y hablar de coronavirus a Covid-19. 

Los miembros del sector salud, los más expuestos al contagio, consiguieron algo de reconocimiento, vinieron aplausos (con el tiempo muy tibios), algún presidente; el de nuestra Colombia, el Sr Iván Duque, sugirió hacer obligatorio el servicio de los profesionales de la salud, ante el rechazo, abandonó la idea. Esos profesionales dejaron la piel con su servicio a los contagiados, muchos perdieron la vida. Quizá cuando pase la crisis, por menos los reconozcan en lo laboral, poco probable con los gobernantes  y legisladores que tenemos.

Así como muchos lo tomaron en serio, tres o cuatro mandatarios del mundo minimizaron el evento - todos de países influyentes -. Otros aparecieron con las llamadas teorías de la conspiración, la del 5 G, quienes decían que la enfermedad era real, pero que era causada por la radiación del sistema de telefonía. Alguno más, como el Sr Bill Gates, que el propósito era favorecer a las farmacéuticas, alguno más, que es una manipulación que nos están haciendo para mejorar las economías de algunos pocos países.

Sin importar la causa de la aparición del bicho este, contagiados y muertos fueron apareciendo, y con ello los protocolos se impusieron: para lavarse las manos, para entrar a la casa, para viajar en lo que fuera, para abrir los negocios, para saludarse, para poder cumplir con nuestro trabajo en las empresas.

Los epidemiólogos nos mostraron predicciones estadísticas, con las que algunos mandatarios nos alentaban diciendo; la curva se está aplanando, estamos cerca del pico, y los que mostraron datos a la baja, pusieron en marcha la desescalada, estableciendo fases, de 0 a 3. Infortunadamente con esta última decisión, los rebrotes no se hicieron esperar.

Localmente, en nuestra querida Colombia, lo más común fue la disputa de poderes, la del presidente Iván Duque M. y la alcaldesa de Bogotá Clara López, cada uno criticando las acciones del otro, al final se impusieron los gremios económicos y reabrimos sin más, lo que dio a entender a muchos colombianos, por desconocimiento en muchos casos o por rebeldía en alguno más, que la crisis había terminado.

Todo eso lo conocimos no solo a través de los medios de comunicación, sino por que diariamente muchos colombianos, disfrutaron por lo menos al comienzo de la crisis, la presencia del presidente Duque, en muchos canales de televisión (en las parrillas de los operadores de tv la imagen se repetía), informando sobre decisiones, logros, por su puesto mostrando cifras, las que eran más consecuentes con sus actos. Luego el programa derivó en entrevistas del moderador, ya más presentador de televisión que presidente. Tuvimos la presencia de personajes como el señor Leopoldo López, para hablar de la "crisis sanitaria en Venezuela", eso si introdujo algún tema más político que otra cosa. Al parecer se cambió la desgastada e inoperante imagen del "presidente interino" de Venezuela, Juan Guaidó. 

Más tarde, entre virus y vacunas, conocimos los alcances de este gobierno en materia vial, se inauguró por fin la megaobra de la Linea, eso sí sin terminar y con un enorme reconocimiento al presidente (acorde con su ego), una enorme placa que resaltaba más, que la misma obra - !sencillo nuestro presentador! - .

Para rematar el año, el mismo presentador, ya muy consolidado, reconocía la labor de nuestro congreso desde la posición de presidente, en la mismísima nochebuena los premiaba con un 5,12% en sus asignaciones, no estoy muy seguro de si salariales, porque cumplir con sus compromisos, muchos no lo hacen. Poco después de la fallida mesa de concertación, nos sorprendía con ese maravilloso 3,5%, que no podía ser más alto, debido a los efectos de la crisis sanitaria, por su puesto que no afectó a los honorables congresistas. Todo esto lo remata, nuestro presidente, con una frase, "por primera vez en la historia de Colombia y cumpliendo una promesa de campaña superará incluido el subsidio de transporte, el millón de pesos”. Eso si desconoce, o nos creen tarados para no entender ¿Qué es un es salario mínimo?. El congresista Ciro Ramírez, avala la decisión presidencial expresando en relación con la cifra de incremento 'el doble de la inflación registrada".

Con los argumentos expuestos por el presidente y ratificado por sus seguidores, las empresas en general, por supuesto afectadas, tendrán el soporte para aumentar o no,  algo similar al salario mínimo, claro, porque los tiempo de crisis lo demandan.

Cuando volvamos a la "normalidad", si tenemos la suerte de aparecer en turno para aplicarnos la vacuna, y si con esta se alcanza la inmunidad de este sufrido rebaño colombiano, por algún tiempo recordaremos al famoso bicho, las imágenes serán parte de la historia. 

Terminada la actual presidencia de la República de Colombia, seguramente las ofertas no le faltarán al ex presidente, para entonces muy consolidado y dominador de los medios, y le disputará el protagonismo a otro sencillo presentador, Jorge Alfredo Vargas.

Cuando terminábamos el año 2020, nuestro año especial, no dijimos feliz y próspero 2021, sino más bien, "que estemos saludables y con empleo en el 2021"

domingo, 9 de agosto de 2020

Covid 19 y el nacimiento de una estrella

sábado, 17 de agosto de 2019

Destino Teatro Colón

Durante las vacaciones, algunos trazan planes con meticulosidad mientras otros se entregan a las excursiones improvisadas. La pregunta recurrente: ¿y el destino? Los adinerados preparan maletas vistosas que llaman la atención en aeropuertos, otros cargan lo esencial en sus autos dispuestos a detenerse donde caiga la noche, y unos pocos optan por quedarse en su ciudad, ya sea por falta de apego a los viajes o por simple elección.

Si la decisión es explorar la propia ciudad, ¿cómo satisfacer el antojo de descubrimiento? Las opciones abarcan un abanico amplio: parques, centros comerciales, museos o sumergirse en la ilusión de ser compradores y meramente observar, puesto que lo que más cautiva suele exceder el alcance económico.
A la vuelta de la esquina aguardan maravillas insospechadas que ofrecen los hogares urbanos: museos, arquitectura, el corazón histórico de cada urbe, teatros y mil cosas más, muchas accesibles o a precios módicos.

En Bogotá, nuestra capital, abundan los rincones interesantes para visitar y descubrir. Uno de ellos, el Teatro Colón, se erige como un símbolo antiguo y aristocrático. En tiempos pasados, este teatro fue un lujo inalcanzable para muchos, mas su verdadera esencia radica en ser un templo de la cultura. Ha sido testigo de actuaciones de músicos y cantantes de ópera, zarzuela y de nuestras propias historias. Decidimos explorarlo, no como espectadores ni artistas, sino para desvelar los misterios del Colón: sus palcos, tramoya y sótanos.

Para llegar, nos adentramos en la cultura urbana de Bogotá, en este caso, a través del TransMilenio: vendedores ambulantes ofertando sus productos y conversaciones a todo volumen, buscando ser escuchados por quienes transitan. Fue sorprendente presenciar a cuatro jóvenes con guitarra, violín, melódica y maracas interpretando música de Jorge Veloza. Cerca de la estación de universidades, tras dos canciones, cerraron su presentación con el verso de "la cucharita", oportuno para concluir su actuación. Aunque su estilo de baile y apariencia no reflejaban la cultura boyacense, recibieron aplausos y monedas como reconocimiento a su esfuerzo. Su mensaje final fue claro: música de Colombia para los colombianos.

Ubicado en la Calle 10, número 5-32, se alza majestuoso el imponente Teatro Colón, frente a lo que solía ser la sede presidencial, hoy la Cancillería. Mientras aguardábamos el recorrido, turistas nacionales, extranjeros y nosotros mismos nos maravillamos con los detalles neoclásicos que adornan su fachada.

El interior del teatro presenta tres zonas que destacan: "El foyer", reminiscente del estilo francés, o lo que llamamos en español el vestíbulo, seguido por la sala principal y la tramoya, encargada de los cambios en el escenario y el sótano.

El vestíbulo, un espacio de encuentro previo o posterior a la función, muestra en su techo frescos inspirados en personas de la época de la construcción del teatro. Los detalles arquitectónicos son sofisticados, con puertas y ventanas que bien podrían considerarse obras de arte. Es aquí donde se comparten las impresiones dejadas por la obra o las formas y maneras de los visitantes.

En el mismo nivel, se accede a los palcos, destacando uno que, según la guía, rara vez se ocupa: el palco presidencial, sin identificación, que debería llevar el número 13. Desde este sitio, la vista es privilegiada y el sonido, impecable. Se presume que los presidentes que lo ocuparon tenían buen gusto y oído. Según los guías, nuestros mandatarios no frecuentan el lugar, quizás por ocuparse en tareas más trascendentales para el país.

Más arriba, en el último nivel, se encuentra "el gallinero", reservado para aquellos de menor posición social, un espacio no destinado al lucimiento. Aquí se aprecia la belleza de la lámpara Ramelli, llena de historias y anécdotas.

Volviendo al nivel principal, pero al frente, encontramos el escenario, desde donde se vislumbran los entretelones del espectáculo y los intrincados mecanismos de poleas y cortinas que permiten cambios precisos y ágiles entre escenas. Entre los telones destaca el legendario telón de boca, pintado por el italiano Annibale Gatti, con treinta y seis personajes de distintas óperas. Sin embargo, su deterioro hace difícil su exhibición. Bajo el escenario, el sótano permite modificaciones para ubicar la orquesta o ampliar la capacidad del teatro.

Sentados en la platea, comprobamos que este espacio estaba destinado a que los palcos fueran parte del espectáculo social. El fresco en el techo muestra seis musas, una disposición quizás por conveniencia geométrica. Dos escudos nacionales, uno frente al otro pero con el cóndor en distintas direcciones, han sido objeto de especulaciones.

Con sus adornos, pinturas, frescos y aforo completo, la acústica de este lugar se compara a la de la Scala de Milán, un reconocimiento justo a este teatro.
Tras la visita guiada, enriquecidos con 125 años de historia, nos despedimos del teatro ya con escasa luz, invitándonos a contemplar las calles de la Candelaria en semioscuridad. Nuestra guía, llamada Candelaria, también dejó su huella.

De vuelta en el TransMilenio, ahora son artistas urbanos los que amenizan el trayecto. Entre sus versos con indirectas y rimas repetitivas, solicitan una retribución por su arte. Antes de concluir su presentación, un diseñador de la calle con formación universitaria nos impacta con un dibujo efímero hecho con tiza en el suelo. Las pisadas inevitables lo borran, pero las imágenes de la cultura urbana y las personas que muestran su condición social persisten imborrables.

miércoles, 7 de agosto de 2019

!200 años sin independencia!

En la primaria nos adoctrinaron con las gestas de nuestros héroes: Bolívar, Santander, Nariño, y a la vez le tomábamos aversión a españoles (chapetones les decían) lideres del ejército realista. En la niñez ya nos increpaban a odiar nombres como José Maria Barreiro. Entre buenos y malos supimos que el 20 de julio de 1810 fue el grito de independencia.

La historia nos cuenta que casi 10 años después de la firma del acta de independencia, las hostilidades continuaba, seguían  los rebeldes, habría alguno más de los nacidos en América que gustaban de estos regímenes llamados realistas. Esos rebeldes se empeñaron que era posible la liberación completa, el 25 de julio de 1819 en el hoy llamado Pantano de Vargas, corregimiento del municipio de Paipa ganaron la primera batalla y más tarde; el 6 de agosto de 1819 el triunfo fue en la Batalla de Boyacá en el puente del mismo nombre, muchas personas murieron de ambos lados, unos y otros defendían su propia causa.

Pensando un poco en la fiestas conmemorativas, el Departamento de Boyacá han hecho esfuerzos por recordar ese 7 de agosto de 1819 para enaltecer a sus gestores, para hacer de los lugares un recuerdo que la intención independizadora era un fin y no una necesidad del momento. Para el gobierno nacional paso como una fiesta más, y un monumento se habrá restaurado. 

Dos siglos y no está claro si esa independencia se logró; mejor sería decir cambió de actores. Pasamos del "yugo español" al de los propios colombianos, esos que nos han administrado en las dos centurias de historia. Unos pocos, heredaron lo que tanto odiaban; el modelo monárquico. Aunque formalmente no tienen la "noble sangre", cuatrienio a cuatrienio se transfieren el poder. Incluso hasta tuvieron que hacer un acuerdo llamado "frente nacional" en el que cada partido se aseguraba el poder sin ninguna oposición; unos pocos apellidos que se consideran intelectuales, "hábiles" para comprender nuestras realidades.

Algún apellido se les habrá "colado", mejor dicho, han tenido que poner alguno para seguir desde la puerta trasera ejecutando sus caprichos. Los Uribe, uno, el que con sus nobles deseos de poder, quiso estar gobernando a perpetuidad, el otro, nieto de expresidente, su partido político lo lleva (su gran partido) en una carrera apresurada hacia el Palacio de Nariño.

Por fortuna hay muchos colombianos de bien que han escrito muchas páginas doradas en nuestra historia republicana, los que se han destacado en el arte, en la ciencia, en la literatura, y en los últimos 50 años, en el deporte. Algunos de ellos (los científicos) ocupan lugares discretos en las páginas de los diarios (no venden, no hay marchas por ellos), otros como los deportistas, temporalmente se les dedican primeras páginas en los principales periódicos, los invitan para otorgarles medallas, les prometen recursos para sus disciplinas. No podrá faltar la fotografía que haga notar el apoyo. Al final la emoción patriótica desaparece y con ella las promesas.

¿Será que tienen que pasar otros 400 años para que nuestro país tenga el lugar que merece, tenga los administradores que trabajen por los que los ponen ahí? ¿para que no conviertan el presupuesto nacional en una fuente de ingresos personales, dejen de ser corruptos?. Se opongan a acuerdos racionalmente y no por intereses personales o por intenciones revanchistas? ¿Que los colombianos que estén por entonces tengan la tranquilidad para salir a cualquier lugar de sus ciudades, de sus campos, sin que tengan que cuidar sus espaldas, sin que les callen porque dicen la verdad; porque denuncian? 

Algún día los colombianos despertarán con el orgullo por sus gobernantes que usan bien los recursos, porque es un país seguro, porque no están divididos, por que se apoya a los intelectuales y porque los deportistas no tienen que mendigar el apoyo. Alguien dirá que es una utopía, pensemos que puede ser posible una verdadera independencia, la independencia del mal.

sábado, 31 de diciembre de 2016

2016 año de contradicciones, 2017 el de la esperanza

2016 quedará en la memoria de cada colombiano como el año de las contradicciones, de la finalización de los diálogos de paz para vivir en un país libre del mayor grupo insurgente del país, de éxitos en el deporte, pero también de rabia cuando surgen bárbaros, dementes que ciegan la vida de un colombiano.

Sin tener en cuenta lo cronológico, uno de los logros más importantes para Colombia sin duda fue el premio Nobel de Paz otorgado por la  Academia Sueca, reconociendo al lider del proyecto "Diálogos de Paz con las Farc", Juan Manuel Santos, Presidente de Colombia. Por segunda vez un Colombiano recibía el galardón, 34 años atrás el escritor Gabriel García Márquez, fue premiado con el de literatura.  Con la insatisfacción de muchos colombianos pero con el aval de la comunidad internacional, Oslo vivió la colombianidad con quienes  acompañaron a Santos. El otro logro; el acuerdo con las Farc.

Sin que se hubiera terminado el proceso de paz, vivimos también quizá una de las mayores polarizaciones de nuestra historia republicana, entre quienes apoyaron la No refrendación de los acuerdos de paz conseguidos en la Habana y los que botaron Si, esto como consecuencia del resultado del Plebiscito, una leve ventaja en favor del No, hizo que los demás colombianos sintieran una gran frustración, similar a la de muchos países que no entendían la decisión (los británicos vivieron algo similar con el Brexit). Poco tiempo después con algunos ajustes, finalmente se aprobaron los acuerdos con un cambio adicional, el mecanismo de aprobación; más expedito, pero menos democrático, dando paso a la implantación, eso si con la insatisfacción del grupo político al que nada le convence.

En lo que no hubo desacuerdos fue en disfrutar de los éxitos de los deportistas. Las Olimpiadas Río 2016 bañaron en oro a tres de los nuestros: Ibargüen, Pajón y Figueroa, entre sonrisas y lágrimas, hicieron despertar el orgullo patrio. Las dos primeras a lo largo del año nos mantuvieron pendientes de su trabajo, al final campeonas en sus respectivas Ligas. Ocho deportistas en total ocuparon un escalón del podio de Río. Otros más, 14, los reconocieron con el diploma olímpico; con seguridad trabajarán para mejorar en Japón 2020. Los deportistas paralimpicos, no fueron inferiores a su compromiso, dos oros; Serrano y Valencia. En total 17 veces subieron al podio paralímpico; unos superatletas.

Sin sorpresas, el ciclismo volvió ha hacer vibrar a los colombianos con un histriónico seguidor; Mario Sábato un narrador argentino, que como propios vivió los éxitos los pedalistas. Las carreteras europeas se rindieron ante las piernas de los nuestros: Nairo Quintana, Gaviria y  Chaves fueron los embajadores en esta ocasión, en cada pedalazo   al de la fuerza tricolor les impulsó al triunfo. Quintana y Chaves teminaron segundos, el primero en  La Vuelta a Francia y el "chavito" en la de Italia. Darwin Atapuma también puso lo suyo, hizo gritar; "que viva Pasto carajo", por cuatro dias lideró la vuelta España, el triunfo fue para el más gande ciclista colombiano de los últimos tiempo, Nairo Quintana, recordando lo realizado por Herrera en los 80s.  Otro que brilló en Francia y Polonia fue Gaviria on su tremenda velocidad para rematar etapas. Sin duda un año para no olvidar.

Nuestro fútbol, el de clubes, también aportó; Atlético Nacional ganó por segunda vez la Copa Libertadores,  mostrando que vive uno de los mejores momentos de su historia, también fue campeón de la Copa Águila, y tuvo uno de los gestos más aplaudidos; cedió el título de la Copa Sudamericana al Club Chapecoense de Brasil, finalista también de ese torneo, no la podrían disputar por la pérdida  de casi a todos  sus jugadores en absurdo accidente aéreo.

La desaparición de los integrantes del equipo Chapeco enlutaron al fútbol mundial, de diferentes formas los equipos profesionales lloraron la muerte de sus colegas. La irresponsabilidad de una persona, el piloto del avión, terminó con la ilusión de futbolistas y familias que forjaban un camino en el fútbol brasileño y mundial. El periodismo deportivo vivió su propia tragedia, los comunicadores que acompañaban a Chapecoese murieron cumpliendo su deber,  y resaltando los logros conseguidos en los últimos años por el equipo verde brasileño. 

Los que vivían también un año de desilusión (por la pérdida del camino) eran las huestes cardenales, sin embargo y pese a los altibajos cerraron bien el año, Santa Fe consiguió su noveno título de liga y su noveno título en 7 años, convirtiéndose junto a Nacional de Medellin  en los equipos más exitosos de ésta década. 

Pero no todo termina bien, la expectativa con la aprobación de la reforma tributaria, un golpe al bolsillo de los colombianos, principalmente con el aumento de salario mínimo,  un 7 %, decretado como casi siempre, porcentaje que seguramente no podrá contrarrestar el impacto de la reforma, total será ínfimo.

Mucho más podría decirse del año que termina, pero 2017 debería ser el año de la esperanza porque como consecuencia de la implantación de los acuerdos, se espera que mejore la confianza internacional en el país y haya más inversión extranjera y por ende más empleo. Si algo bueno ha de  tener la reforma tributaria es un impacto positivo; a mayores recaudos mayor inversión social, ningún niño debería morir por desnutrición, menos niños serian presa de los bárbaros asesinos; los uniformados tendrán más tiempo para protegerlos y en general a los colombianos de bien que quieren un país mejor, más seguro. 

¡Feliz 2017!

Celio Pineda Rodríguez
@celiopineda
celio.pineda@gmail.com

martes, 27 de diciembre de 2016

Medalla de oro para la superación de los atletas paralimpicos Rio 2016


Hace apenas unos días terminó la Olimpiada Rio 2016 y nos alegramos por los logros conseguidos por nuestros deportistas, 8 medallas y como se debía, los tres oros ganados por : Caterine Ibargüen (oro en salto largo), Mariana Pajón (oro en BMX) y Oscar Figueroa (levantamiento de pesas), hicieron que estos grandes deportistas fueran objeto de las primeras páginas de la prensa, hoy  en los Paralímpicos 2016, 39 grandísimos personajes consiguieron 17 preseas: 2 oros, 5 platas y 10 bronces, ganan no solo a sus rivales en las pistas de Rio, sino su propia carrera por superar las diferencias con las personas que tienen todas sus facultades; una carrera por la vivir en un mundo diferente para ellos.

Las historias de superación personal de los deportistas paralímpicos son las que más abundan, algunos que volvieron a la vida luego de accidentes, otros que descubrieron que tenían enfermedades degenerativas, hicieron pensar en la eutanasia; hoy las vivencias de la olimpiada le han pensar en continuar luchando en la vida.

Tomada de El Espectador
A cual más sabía lo que sucedía en los Olimpicos, pero en los paralímpicos, la difusión de estos juegos no tuvo la misma cobertura, quizá porque no generaba los mismos réditos económicos o porque no había deportistas "excepcionales" como los Bolt o Nadal, y toda esa pléyade de estrellas que llenan escenarios y que son perseguidos para conseguir el "selfie" o el autógrafo, pero lo que no se ve es que en los paralimpicos todos, absolutamente todos, son excepcionales.

Pero qué los hace excepcionales? Por mencionar solo algunos de los 39 deportistas colombianos: Nelson Crispín, triple medallista; Carlos Daniel Serrano (el pequeño gigante de la delegación colombiana), dos medallas,  una de oro; Mauricio Valencia, también oro; Luis Lucumí Martha Hernández (atletismo), Diego Dueñas (ciclismo de pista), Edwin Matiz (ciclismo de pista), Néstor Ayala (ciclismo de ruta), Maritza Arango (atletismo), Wéiner Díaz (atletismo), Moisés Fuentes (medallista en tres juegos consecutivos) y el equipo de relevos 4×100 femenino, atletismo; mucho más que consiguieron diploma olímpico; a ninguno la discapacidad les ha impidió subir al podio.

Una discapacidad innegable, pareciera ser la ceguera que tienen los dueños de los medios, las gerencias de los medios deportivos no hacen los mismos desplazamientos, ni dedican espacios exclusivos para difundir las competencias de los nuestros, menos, reconocer a plenitud los éxitos de estos colombianos.

Esperemos que la misma ceguera, no la tengan los dirigentes y gobernantes, por lo menos hasta ahora no hemos escuchado a ministros o presidentes ofrecer la vivienda que con seguridad también requieren estas personas.

Seguramente, cuando terminen los juegos, el medallero probablemente no sea lo importante, sino los aplausos que ganaron, las lágrimas que le sacaron a los espectadores, a sus entrenadores y a los que los vimos por lo menos en diferido.

!!Felicitaciones a los 39 superatletas!!
"Coraje, determinación, inspiración e igualdad"


Celio E. Pineda Rodríguez
@celiopineda

Oro para todos los deportistas colombianos en Rio 2016

Oscar Fiqueroa - Oro en pesas
El pebetero olímpico se extinguió en Rio 2016, quedará en el recuerdo como la mejor actuación colombiana en las olimpiadas: 3 oros, 2 platas y 3 bronces; el camino lo iniciaron Helmut Bellingrodt Wolff - medalla de plata en el tiro al jaba, Alfonso PérezClemente Rojas - bronce en el boxeo -. Se obtuvo el mismo número de medallas, pero dos más de oro, 13 diplomas aumentamos el número de deportistas que consiguieron cupo, sin duda una gran mejoría respecto a Londres 2012.

Fueron 147 colombianos los que nos representaron en 23 disciplinas. De el 3 al 21 de agosto nos brindaron momentos de satisfacción, un uhh por los que se quedaron cerca del podio, en otros más desilusión porque había mejores que los nuestros. En tres ocasiones sentimos orgullo patrio al escuchar el himno e izar la bandera tricolor, en cinco más porque alguno de los nuestros ocupó un lugar en el podio olímpico.

Caterine Ibargüen - Oro en el salto triple
Con justicia quienes estarán en lo más alto del podio de cualquier colombiano deberán ser los medallistas: Caterine Ibargüen (oro en salto largo), Mariana Pajón (oro en BMX), Oscar Figueroa (levantamiento de pesas), Yuberjen Martínez (plata en boxeo), Yuri Alvear (plata en judo), Carlos Ramirez (bronce en el BMX), Luis Javier Mosquera Lozano (en el levantamiento de pesas), e Ingrit Lorena Valencia (en boxeo).

Algunos de estos medallistas nos acompañaron co
Mariana Pajón - oro olímpico
n sus actuaciones l
a hora del almuerzo o de la comida, primero con la tensión que generaron las finales y un alivio o resignación justo cuando se saboreaba el postre; dulce sabor si llegaba el triunfo o un sabor amargo cuando el resultado no era el esperado.


Aunque se habían presupuestado más oros, dos de esos favoritos fueron consecuentes con las predicciones: dos grandiosas mujeres, ambas corriendo por el oro. Catherine lo consiguió con esos 15,17 metros a la inmortalidad y Mariana Pajón con su pequeña figura pedaleando hacia la gloria, en el podio sus lágrimas nos hacían contener la respiración. Oscar Figueroa por su parte nos sorprendió abriendo el camino dorado de la alterofilia, también un premio ya conseguido en Londres 2012. Los tres habían estado en el podio, la Pajón en lo más alto en ambos momentos.  

Merecen también un gran reconocimiento los que obtuvieron el diploma olímpico, un premio a quienes ocuparon entre el cuarto y octavo puesto en las finales:

El ciclista antioqueño Fernando Gaviria, que fue a los Juegos Olímpicos con la meta de subirse al podio, terminó cuarto en la prueba del ómnium, la posición hizo que este deportista fuera el más duro consigo mismo: "vine por la medalla de oro y me vine con la de cuero", eso lo ha hecho pensar en el retiro de la pista. Sin lugar a dudas un gran deportista, si pasa a la ruta le disputará etapas a Cavendish y a Peter Sagan.

Después en el mismo ciclismo se vivió uno de los mayores sinsabores: el amargo cuarto puesto de Fabián Puerta en el keirin. El inicio de la carrera fue suspendida en dos ocasiones por las infracciones de tres de sus rivales y al final no fueron suspendidos.

El último día de la olimpiada tuvimos en Jhonnatan Botero, ciclista de la especialidad, ciclismo de montaña la última oportunidad de medalla, sin embargo le alcanzó para diploma olimpico, llegó quinto.

Las pesas deporte más exitoso para Colombia, también puso su cuota con los diplomas. Habib de las Salas quedó en la sexta posición en la categoría de 56 kg; Lina Rivas levantó un total 216 kg; Ubaldina Valoyes anunció su retiro con un diploma olímpico; Leidy Solis fue cuarta, le faltó poco para conseguir el bronce; Mercedes Pérez alzó 234 kg, cuarto lugar; Andrés Caicedo levantó un total de 346 kilogramos que le sirvieron para quedar sexto. 
 
En la misma categoría de la gran Caterine Ibargüen, John Murillo con su salto triple, sorprendió con un quinto y aseguró diploma olímpico, los 17,09 le sirvieron también para superar el récord nacional.

Otro de los nuestros, el sin tocayo, Céiber Ávila,  quedó a un paso de las semifinales de boxeo luego de una controvertida decisión de los jueces, que para muchos fue un flagrante robo. Estas circunstancias lo han hecho pensar en dejar el deporte: "Me dan ganas no saber más de boxeo".

La selección masculina de fútbol logró el primer diploma olímpico en un deporte de conjunto, ha sido lo mejor en la historia del fútbol colombiano en los olímpicos. Aunque se esperaba más, por momentos pensamos que nos quedaríamos en la fase de grupos.

La lucha también aportó con Jackeline Rentería, la octava posición le mereció un diploma más y Carolina Castillo fue octava en los 48 kg.

En algunos deportes no se consiguió siquiera un diploma, pero se mejoró escalando, consiguiendo experiencia, fogueándose con los más grandes. Con seguridad en Tokio 2020 los veremos más arriba y sus nombres ocuparán las pantallas de tv, llenarán las tapas de los periódicos. Uno de ellos podría ser Josimar Calvo, que con certeza mejorará el 10° lugar que alcanzó en Rio.

Vivimos algo de nostalgia cuando las metas de algunos de nuestros deportistas no se cumplieron; conseguir el oro para darle una casa a su familia; la lágrimas de Yuberjen, Ingrit Loronea y Luis Mosquera, nos hicieron pensar en la humildad y las carencias de nuestros representantes. Esto sin embargo hizo que las promesas del gobierno aparecieran, esperemos que les cumplan a estos héroes; "el compromiso que tenemos con Yubjerjen es real. Aún no tenemos la casa, pero estamos gestionando para conseguirla"

Posiblemente no tienen porque el dinero lo desperdician o se lo apropian. Lo que destinen para estos medallistas que no solo cumplen con sus aspiraciones, sino que motivan a los demás colombianos para mejorar el desempeño alcanzado por ellos, será entonces una inversión que a futuro nos dará réditos.

Esperemos que los procesos no se detengan, que los ofrecimientos a los deportistas se concreten, que más dinero se deje en los presupuestos para los ciclos de formación y que en Tokio 2020 podamos volver a ilusionarnos.

Celio E. Pineda Rodríguez
@celiopineda