El gobierno colombiano muestra cifras de desempleo que parecen muy alentadoras, sin embargo en los indicadores se incluye el empleo informal. Dentro estos empleados se encuentra que muchos de esos colombianos tienen como lugar de trabajo el semáforo, se aprovechan de los treinta o más segundos que permanece en rojo; sus clientes: los conductores de carros detenidos por obligación.
En los cruces de calles encontramos los que permanecen horas y horas por ahí, casi siempre bajo un sol abrazador, se nota en sus rostros que no tienen con qué para aplicarse el bloqueador. Algunas de estas personas esperan llamar la atención al ocasional conductor de carro que ha asegurado la parada
aplicando el freno de mano, o que quizá subió el vidrio de la ventana
de su vehículo por prevención o para evitar la interacción con el exterior. Entre los carros se vende, se pide limosna, alguien ofrece un espectáculo, quizá un lisiado, otro que parece ciego porque lleva un lazarillo, uno más que lleva un arrugado cartel con un mensaje escrito a mano y tinta algo diluida, nos hace saber que es desplazado; en últimas, muchos esperan que se compadezcan de sus carencias. En cualquier caso esperan que la respuesta sea la misma, una moneda - limosna-. Otros, sin embargo, de manera más valorable, aspiran hacer una venta: la de un dulce, una fruta exótica, un bolsa para la basura, la bandera nacional cuando juega la selección o celebramos las fiestas patrias, cualquier artilugio para el vehículo o la casa, y el que tiene montado un espectáculo para ganar un centavo.

Uno de estos "shows", es el del malabarista con tres o cuatro machetes que hace danzar en el aire. El sonido metálico hace que la mirada de los pasajeros de los vehículos y la del ciudadano que casualmente pasa por allí se fije en el espectáculo y admire o sencillamente sienta algo de escalofríos por algún fortuito fallo. Terminada su actuación, cien, doscientos, y con menor frecuencia quinientos pesos, aparecen por las ventanillas de los conductores para dar un reconocimiento a su trabajo. Las luces cambian, la satisfacción del artista se siente por lo recibido, un breve descanso y un nuevo público estaciona para ver al desconocido artista. La luces amarillas indican que los espectadores se renovarán. Si estuviéramos por ahí mucho tiempo, los recambios de público serán incontables.

Muchos semáforos, muchos lugares de la ciudad, disfrutan al mismo tiempo de cientos de espectáculos. Bailarines, artistas de circo, más malabaristas, quizá la excepción sea la del tragafuegos que debe esperar que la noche llegue para que la visibilidad de esta tea humana sea más llamativa; la boca de este personaje despedirá una y otra vez una bocanada de fuego. Al final el desagradable sabor del querosene será compensado con una moneda, haciendo olvidar el aliento a combustible. Eventualmente alguna herida hará pensar en el abandono, sin embargo podrá más la necesidad de alimento para quienes le esperan en casa.
Muchos de estos "artistas" no terminan su actividad en los semáforos, continúan en sus hogares practicando, repitiendo, perfeccionando, garantizando un pago, y en otros, la propia vida de sus familias.
Aunque es agradable apreciar la destreza de estos colombianos que deben acudir a una calle para ganar el sustento diario, desilusiona que el Estado no pueda cumplir con las promesas de creación de más empleos y sí que se favorezca más a otros que quieren vivir de subsidios y hacen menos por el trabajo.
*Diodo de material semiconductor que emite luz al aplicar una tensión eléctrica, y que se utiliza para componer imágenes en pantallas de diversos instrumentos, como calculadoras, relojes digitales. RAE
Aunque es agradable apreciar la destreza de estos colombianos que deben acudir a una calle para ganar el sustento diario, desilusiona que el Estado no pueda cumplir con las promesas de creación de más empleos y sí que se favorezca más a otros que quieren vivir de subsidios y hacen menos por el trabajo.
*Diodo de material semiconductor que emite luz al aplicar una tensión eléctrica, y que se utiliza para componer imágenes en pantallas de diversos instrumentos, como calculadoras, relojes digitales. RAE