viernes, 3 de julio de 2026

Lo conseguimos, estamos en octavos. Vamos por Suiza

Colombia avanzó ganando en los 90 minutos. No fue una victoria brillante, pero sí una de esas que demuestran el carácter de un equipo. Colombia tuvo que trabajar más de lo esperado para superar a una Ghana ordenada y combativa, resolviendo un partido exigente gracias a su solidez colectiva y a la aparición de jugadores que, más allá de las estadísticas, resultaron decisivos. La clasificación a los octavos de final ya es una realidad y ahora el desafío se llama Suiza.

Después de ver las enormes dificultades que tuvo Argentina para derrotar a Cabo Verde, quedó claro que en esta instancia del Mundial ya no existen rivales sencillos. Cualquier selección puede complicar y Ghana no iba a ser la excepción. Colombia llegaba con la confianza que le dio terminar primera de su grupo, pero consciente de que para seguir avanzando debía volver a mostrar el fútbol que la llevó a sorprender a propios y extraños.

Néstor Lorenzo apostó por la misma formación que tan buenos resultados le ha dado durante el campeonato. En el banco de Ghana aparecía un viejo conocido de la afición colombiana: Carlos Queiroz, quien dirigió a la Selección en otra etapa de su carrera.

El partido apenas comenzaba cuando Ghana dejó claro que no había viajado a especular. En su primera aproximación inquietó con un remate que pasó desviado, una advertencia de que sería un rival dispuesto a competir.

Muy temprano llegó el primer contratiempo para Colombia. Jhon Córdoba tuvo que abandonar el terreno de juego por lesión y en su lugar ingresó Luis Suárez. Poco después también Ghana perdió a uno de sus jugadores tras una acción en la que previamente había cometido falta sobre Luis Díaz.

Los primeros minutos fueron muy disputados. Ghana esperaba ordenadamente en su campo, Colombia buscaba los espacios y John Arias recibió tarjeta amarilla. El juego se desarrollaba con muchas interrupciones y pocas oportunidades claras.

Hasta que apareció la primera gran conexión ofensiva de la noche. Luis Suárez atacó el área con inteligencia, encontró libre a John Arias y el volante definió con tranquilidad para poner el 1-0. El ingreso del delantero terminó siendo decisivo. A partir del gol Colombia ganó confianza, comenzó a mover mejor el balón y encontró mayores espacios. Poco después volvió a llegar por el centro del campo, pero el arquero ghanés respondió con seguridad.

En defensa también tenía aspectos destacados. Johan Mojica y Davinson Sánchez que controlaron con solvencia los intentos ofensivos de Ghana, evitando que los africanos encontraran profundidad.

Tras la pausa de hidratación, Colombia regresó con un ritmo algo menor. Esa disminución permitió que Ghana adelantara sus líneas, consiguiera su primer tiro de esquina y empezara a tener más posesión del balón. Sin embargo, ese dominio territorial apenas se traducía en aproximaciones sin mayor peligro.

Luis Díaz tuvo una buena oportunidad antes del descanso y, sobre el cierre de la primera parte, Daniel Muñoz envió un excelente centro que Johan Mojica conectó de cabeza, obligando nuevamente a una buena intervención del arquero rival. En los minutos finales Colombia recuperó el control del encuentro.

El balance del primer tiempo era positivo. Colombia se iba al descanso con una ventaja merecida y una presentación convincente durante buena parte del período. Aunque por momentos cedió la iniciativa, nunca perdió el orden ni permitió opciones realmente claras para Ghana.

Para la segunda mitad llamó la atención la decisión de dejar a James Rodríguez en el banco e ingresar a Richard Ríos. La modificación parecía buscar mayor recuperación y equilibrio en la mitad del campo, aunque inevitablemente el equipo perdía algo de creatividad. Ghana, por su parte, mantuvo la misma formación.

Ríos avisó de inmediato con un remate que pasó ligeramente desviado. Sin embargo, con el paso de los minutos el conjunto africano empezó a monopolizar más el balón y daba la impresión de que Colombia necesitaba un jugador capaz de administrar mejor la posesión. La presencia de Juan Fernando Quintero comenzaba a hacerse necesaria.

Aun así, Colombia siguió llegando. Kevin Puerta probó con un potente remate desde media distancia. Después Luis Díaz logró enviar el balón al fondo de la red, pero la acción fue invalidada por fuera de lugar. Minutos más tarde volvió a quedar con espacio para definir, aunque nuevamente el gol le fue esquivo.

Mientras tanto, Luis Suárez empezaba a convertirse en uno de los hombres más importantes de Colombia. Aunque no pudo marcar, realizó un enorme trabajo de sacrificio, presionando constantemente la salida de Ghana, disputando cada balón como si fuera el último y colaborando de manera permanente en las labores defensivas. Su despliegue terminó siendo fundamental para sostener la ventaja cuando el equipo más lo necesitaba.

Con el paso de los minutos el partido se hizo más equilibrado. Finalmente llegó el ingreso de Juan Fernando Quintero por John Arias y el cambio produjo el efecto esperado. Colombia recuperó tranquilidad con el balón, administró mejor la posesión y volvió a instalarse en campo rival. Davinson Sánchez estuvo muy cerca de ampliar la diferencia tras un tiro de esquina cobrado por Quintero, pero otra vez apareció el arquero africano.

Ghana siguió insistiendo y durante algunos pasajes manejó mejor la pelota, aunque continuó mostrando muy poca eficacia cerca del área colombiana. El partido se convirtió por momentos en un ida y vuelta, pero la presencia de Quintero permitió que Colombia tuviera más profundidad y control del partido.

En los minutos finales ingresó Jhon Jáder Campaz para refrescar el ataque, mientras Luis Díaz abandonó el terreno de juego sin poder reencontrarse con el gol, tal vez la ansiedad lo ha dominado,  seguramente frente a los suizos buscará marcar. Richard Ríos también estuvo cerca de marcar, pero un defensor bloqueó oportunamente su remate.

Colombia administró con inteligencia los últimos minutos, manejó la ventaja sin sobresaltos y prácticamente no permitió que Camilo Vargas fuera exigido.

El pitazo final confirmó una clasificación muy trabajada. Fue un partido duro, intenso y mucho más complejo de lo que reflejó el marcador. El 1-0 terminó siendo suficiente gracias al orden defensivo, al compromiso colectivo y al enorme despliegue físico del equipo. Los delanteros no pudieron celebrar, pero compensaron esa ausencia con un sacrificio permanente. El partido de Luis Suárez merece una mención especial: entró de manera inesperada por la lesión de Córdoba, participó en la jugada del gol y terminó siendo uno de los futbolistas más importantes de Colombia por su entrega, inteligencia táctica y generosidad para jugar al servicio del equipo.

Colombia sufrió más durante el segundo tiempo, pero nunca perdió la compostura. Camilo Vargas prácticamente no tuvo intervenciones decisivas y la Selección volvió a demostrar que también sabe ganar cuando el partido exige oficio antes que brillantez.

Se acabó el supuesto "embrujo" de Ghana. Ahora el reto será aún mayor: en Vancouver espera Suiza, con un lugar entre los ocho mejores del Mundial en juego.

jueves, 2 de julio de 2026

Ghana, el rival que Colombia no puede subestimar: historia, figuras y el desafío por un lugar en octavos

Colombia ya superó la primera gran prueba del Mundial.Contra la mayoría de los pronósticos, la Selección terminó en el primer lugar del Grupo K, por delante d
e Portugal, una de las grandes favoritas al título. Lo hizo además dejando la sensación de que pudo haber conseguido una victoria, pues el gol anulado a Dávinson Sánchez sigue generando debate y muchos consideran que la revisión fue llevada al límite del reglamento. Pero eso ya quedó atrás. Colombia avanzó invicta y ahora comienza un nuevo desafío.

El próximo viernes 3 de julio el rival será Ghana, una selección que logró clasificarse como uno de los mejores terceros. Sobre el papel podría parecer un adversario accesible para los dirigidos por Néstor Lorenzo, pero los mundiales han demostrado una y otra vez que las estadísticas y los favoritismos sirven de poco cuando comienza el partido. La respuesta definitiva solo llegará cuando ruede el balón.

Para conocer mejor al próximo rival de Colombia conviene empezar por el país que representa. Ghana está ubicado en la costa occidental de África, sobre el golfo de Guinea. Limita con Costa de Marfil, Burkina Faso y Togo, mientras que su capital es Acra. Con cerca de 35 millones de habitantes, es considerado uno de los países con mayor estabilidad política del África occidental. Además, hizo historia al convertirse en 1957 en el primer país del África subsahariana en independizarse del dominio colonial británico, bajo el liderazgo de Kwame Nkrumah (Enciclopedia Británica

Ghana también posee una enorme riqueza histórica y cultural. Durante siglos fue conocido como la "Costa de Oro" por la abundancia de este metal precioso. Más tarde, sus fortalezas costeras, como los castillos de Cape Coast y Elmina, se convirtieron en puntos clave del comercio transatlántico de esclavos. Hoy ambos son Patrimonio Mundial de la UNESCO y constituyen algunos de los lugares más visitados del país. A ellos se suman el Parque Nacional Kakum, famoso por sus puentes colgantes sobre la selva tropical, las playas del golfo de Guinea, los mercados tradicionales de Acra y una gastronomía reconocida por platos como el jollof rice, el fufu y el banku.

Si se le mira de sus losgros futbolisticos, ganó en cuatro ocasiones la Copa Africana de Naciones Copa Africana de Naciones (1963, 1965, 1978 y 1982)alcanzó los cuartos de final del Mundial de Sudáfrica 2010, quedándose a un penal de convertirse en la primera selección africana en disputar unos semifinal de una Copa del Mundo (Fifa World Cup 2010) . 

Su tradición también es sobresaliente en categorías juveniles. En 2009 conquistó la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA, convirtiéndose en la primera selección africana en lograr ese título, además de haber sido subcampeona en 1993 y 2001. Esa capacidad para formar futbolistas explica por qué Ghana habitualmente es un rival incómodo en cualquier torneo internacional. 

Por todo esto, aunque Colombia llega fortalecida tras finalizar primera de su grupo por delante de Portugal, sería un error confiarse. El equipo africano tiene historia, talento y experiencia mundialista. La Selección Colombia dio el primer gran golpe del torneo al terminar líder del Grupo K; ahora tendrá que confirmar que ese logro no fue casualidad y que está preparada para seguir soñando con llegar cada vez más lejos.

martes, 30 de junio de 2026

Los elogios ya llegaron; ahora Colombia debe demostrar que no fue casualidad

Luego de que Colombia consiguiera, contra todo pronóstico, el primer lugar de su grupo y el paso a los dieciseisavos de final, la lluvia de elogios no se ha hecho esperar. Para algunos fue el mejor partido de toda la primera fase y, para otros, la selección practicó el fútbol más vistoso del torneo. Son apreciaciones que, por momentos, parecen algo exageradas toda vez que nuestros goleadores no han podido mostrar sus capacidades.

Los elogios más llamativos han llegado desde la prensa española y, de manera poco habitual, desde algunos medios argentinos, tradicionalmente reacios a destacar el fútbol de otras selecciones. Sin embargo, otros sectores de opinión prefieren mantener la cautela, conscientes de que los verdaderos exámenes apenas comienzan

En el ámbito nacional también se ha producido un cambio de discurso en buena parte de la prensa, aunque casi siempre acompañado del inevitable "pero...". Habrá que esperar a ver si esos mismos conceptos se mantienen cuando el rival sea de mayor exigencia, cuando la estrategia utilizada no encuentre los mismos espacios o cuando aparezcan esos partidos en los que el resultado termina condicionado por decisiones arbitrales o detalles que escapan al control de quienes están dentro del campo.

Lo cierto es que Colombia suele mostrar una versión más competitiva cuando enfrenta a selecciones de peso. Parece existir un incentivo adicional en los jugadores y, al mismo tiempo, estos rivales acostumbran a proponer partidos más abiertos, dejando espacios que favorecen las características ofensivas de nuestro equipo.

Ojalá que tantos reconocimientos sirvan como un estímulo y no como motivo de exceso de confianza. El desafío ahora será sostener ese nivel y demostrar que lo exhibido ante Portugal no fue un hecho aislado.

La próxima prueba llegará el viernes 3 de julio frente a Ghana, un rival de respeto que seguramente exigirá la mejor versión de Colombia. Como ocurre en cualquier partido de eliminación directa, ambos equipos deberán mostrar todos sus recursos futbolísticos para mantenerse con vida en el torneo. Nuestra selección habrá contado con casi ocho días para preparar este compromiso, estudiar las fortalezas y debilidades del rival y diseñar la estrategia que le permita seguir avanzando en este Mundial.

sábado, 27 de junio de 2026

Colombia silenció a sus detractores: empató con Portugal, terminó primera y un milímetro le negó una victoria histórica

La Selección Colombia respondió de la mejor manera a quienes durante los últimos días habían puesto en duda su nivel. Frente a una de las grandes favoritas al título, el equipo de Néstor Lorenzo disputó, probablemente, su mejor partido del Mundial, dominó largos pasajes del encuentro, terminó como líder del Grupo K y solo un fuera de juego detectado por el VAR, medido al milímetro, le impidió derrotar a la poderosa Portugal.

La jornada comenzó con un sentido minuto de silencio en homenaje a las víctimas de la tragedia ocurrida en Venezuela. Después llegó el fútbol y también algunas sorpresas en la formación colombiana. Néstor Lorenzo decidió dar descanso desde el inicio a dos de los jugadores más destacados de las jornadas anteriores, Johan Mojica y Daniel Muñoz, sin que ello afectara el funcionamiento del equipo.

Colombia salió decidida a demostrar que podía competir de tú a tú con uno de los grandes favoritos del campeonato. Desde el comienzo tomó la iniciativa y generó las primeras aproximaciones de peligro, mientras Portugal, sorprendida por la intensidad de la Tricolor, se mostró cautelosa y con pocas ideas para romper el orden defensivo colombiano.

La ocasión más clara de la primera parte llegó en los pies de Jhon Córdoba, cuyo remate obligó al arquero portugués a una gran intervención. Poco después volvió a aparecer el guardameta luso para evitar la apertura del marcador, confirmando que Colombia era el equipo que más buscaba el gol.

Hasta la pausa de hidratación, el balance era contundente: Portugal aún no había generado verdadero peligro sobre el arco defendido por Camilo Vargas, mientras Colombia obligaba constantemente a los europeos a retroceder y defender cerca de su área.

Con el paso del partido comenzaba a sobresalir Santiago Arias. El lateral derecho respondió plenamente a la confianza de Néstor Lorenzo con un despliegue impecable por su banda, sólido en defensa y siempre dispuesto a proyectarse al ataque, convirtiéndose paulatinamente en uno de los hombres más importantes de Colombia.

Solo en el tramo final del primer tiempo Portugal logró reaccionar. Camilo Vargas respondió con seguridad cuando fue exigido por primera vez y evitó la apertura del marcador. Fue el mejor momento de los europeos antes del descanso, aunque la sensación general era que Colombia había sido superior durante la mayor parte de la etapa inicial.

En el reinicio, Portugal fue el único equipo que realizó modificaciones, buscando cambiar el rumbo de un compromiso que hasta ese momento no había logrado controlar. El encuentro ganó intensidad y se convirtió en un atractivo intercambio de ataques.

Davidson Sánchez volvió a mostrarse firme en defensa, mientras Jefferson Lerma estuvo cerca de sorprender con un potente remate desde media distancia.

Solo después Néstor Lorenzo decidió mover el banco. Los ingresos de Richard Ríos y Luis Suárez le dieron aire fresco al equipo, aunque sorprendió la salida de Lerma, quien estaba firmando un partido muy completo.

Colombia mantuvo la iniciativa. Richard Ríos estuvo muy cerca de abrir el marcador tras un preciso centro de Santiago Arias, quien seguía siendo una permanente alternativa por el costado derecho y confirmaba el excelente partido que estaba realizando.

La pausa de hidratación de la segunda mitad dejó la misma sensación que había acompañado gran parte del encuentro: Colombia había hecho mucho más para quedarse con la victoria, aunque el fútbol no siempre recompensa los merecimientos.

Más adelante ingresaron Juan Fernando Quintero y Kevin Castaño en reemplazo de James Rodríguez y John Arias para darle un nuevo impulso al equipo en el tramo decisivo del partido.

Con el paso de los minutos aumentó la tensión, pero no disminuyó la ambición de Colombia. Santiago Arias seguía destacándose por su seguridad defensiva y sus constantes proyecciones. Más adelante ingresó Daniel Muñoz y, poco después, Luis Suárez volvió a quedar muy cerca del gol, pero otra brillante intervención del arquero portugués mantuvo el empate.

Cuando todo parecía encaminado hacia un empate sin goles llegó la jugada que hizo estallar de emoción a los miles de colombianos presentes en el estadio. Davidson Sánchez envió el balón al fondo de la red tras una magnífica asistencia de Juan Fernando Quintero. Colombia celebró lo que parecía una victoria histórica frente a una de las grandes candidatas al título.

Sin embargo, la celebración duró poco. El VAR intervino y anuló la anotación por un fuera de juego determinado por apenas unos milímetros. Una decisión extremadamente ajustada que vuelve a abrir el debate sobre este tipo de acciones, pues diferencias prácticamente imperceptibles terminan invalidando goles legítimos desde el punto de vista del espectáculo. Quizá el reglamento deba evolucionar para evitar que el fútbol siga perdiendo emociones por decisiones milimétricas.

Portugal todavía tuvo una última aproximación de peligro en el tiempo añadido, pero Colombia respondió con orden y personalidad hasta el pitazo final.

El empate dejó una conclusión contundente: Colombia terminó primera de su grupo, contra todo pronóstico. Y lo hizo jugando, probablemente, su mejor partido de la Copa del Mundo.

La Tricolor respondió en la cancha a quienes cuestionaban su rendimiento. Ante una selección portuguesa llamada a pelear por el título, el equipo de Néstor Lorenzo fue superior durante buena parte del encuentro, generó las mejores opciones y estuvo mucho más cerca de la victoria. De no haber sido por una decisión milimétrica del VAR, Colombia habría derrotado con justicia a uno de los máximos favoritos del torneo.

Con el pitazo final quedó claro que Santiago Arias terminó erigiéndose como la gran figura de Colombia. El lateral firmó una actuación sobresaliente, anuló su sector, aportó profundidad en ataque y fue protagonista en varias de las mejores acciones ofensivas colombianas. Del lado portugués, el reconocimiento fue para su arquero, quien con varias intervenciones decisivas evitó una derrota que, por lo mostrado durante los noventa minutos, Colombia mereció ampliamente.

Portugal, la primera gran prueba de Colombia en el Mundial: mucho más que el liderato está en juego

Hoy 27 de junio, a las 6:30 p.m. (hora colombiana), la Selección Colombia enfrentará a Portugal en el Hard Rock Stadium de Miami, por la tercera jornada del Grupo K de la Copa Mundial de la FIFA 2026. 

El Mundial ya nos tiene viviendo en modo futbolero las veinticuatro horas del día. Colombia goleó a Uzbekistán en el Estadio Azteca, luego superó a la República Democrática del Congo en Guadalajara y ahora afronta lo que muchos consideran su primer gran examen en el torneo: Portugal. La selección liderada por Cristiano Ronaldo sigue siendo una de las potencias más respetadas del fútbol mundial, pese a haber comenzado su participación con un inesperado empate frente a la República Democrática del Congo.

Se trata de un partido que podría definir el liderato del grupo y, con ello, el camino que deberá recorrer la Tricolor en las fases de eliminación directa. Por eso, más que tres puntos, está en juego una ventaja estratégica que puede resultar decisiva en las aspiraciones colombianas.

Pero más allá del fútbol, Portugal también despierta interés por su historia y su riqueza cultural. Situado en el extremo suroccidental de Europa, en la Península Ibérica, y acompañado por los archipiélagos de Madeira y las Azores en el océano Atlántico, este país de aproximadamente diez millones de habitantes tiene como capital a Lisboa y utiliza el euro como moneda oficial. Disfruta de cerca de tres mil horas de sol al año y es considerado uno de los destinos turísticos más atractivos del continente.

Su historia se remonta a más de ocho siglos. Desde su independencia en 1143, Portugal se consolidó como una de las naciones más antiguas de Europa. Durante los siglos XV y XVI protagonizó la llamada Era de los Descubrimientos, cuando navegantes como Vasco da Gama y Pedro Álvares Cabral abrieron rutas marítimas que conectaron Europa con África, Asia y América. Siglos después, en 1974, la Revolución de los Claveles puso fin pacíficamente a una larga dictadura y se convirtió en un símbolo mundial de transición democrática.

En el plano futbolístico, la selección portuguesa también ha construido una historia destacada. Su primera gran actuación mundialista llegó en Inglaterra 1966, cuando alcanzó el tercer lugar con Eusébio como máximo goleador del torneo. Décadas más tarde conquistó la Eurocopa de 2016 tras derrotar a Francia en la final, y posteriormente sumó los títulos de la Liga de Naciones de la UEFA en 2019 y 2025. Al inicio de este Mundial figuraba entre las seis mejores selecciones del ranking FIFA.

La calidad de su plantilla explica buena parte de ese éxito. Cristiano Ronaldo sigue siendo el capitán y referente, acompañado por figuras como Bruno Fernandes, Rúben Dias, Bernardo Silva, Vitinha, João Neves, Nuno Mendes y Gonçalo Ramos. Varios de ellos militan en clubes de élite como Manchester City, Manchester United y Paris Saint-Germain, reciente campeón de Europa.

Este sábado Colombia escribirá un nuevo capítulo de su historia mundialista. Noventa minutos pueden definir buena parte de su destino en el torneo. Será una noche para reunirse, compartir la ilusión y vivir cada jugada con la intensidad que caracteriza al hincha colombiano. Y si después del partido queda la curiosidad por conocer mejor al rival, Portugal ofrece suficientes razones para convertirse también en un destino soñado fuera de las canchas.

martes, 23 de junio de 2026

¡Colombia ya está en la siguiente fase! Venció a Congo y ahora va por el liderato ante Portugal

La Selección Colombia logró una victoria tan valiosa como exigente. El 1-0 sobre la República Democrática del Congo le aseguró el cupo a la siguiente fase del Mundial, pero también dejó varias enseñanzas antes del decisivo compromiso frente a Portugal, que definirá el primer lugar del Grupo K. Aunque la Tricolor dominó la mayor parte del encuentro y generó suficientes oportunidades para resolverlo con mayor tranquilidad, volvió a evidenciar problemas de definición y terminó sufriendo innecesariamente ante un rival que nunca renunció a complicar el partido.

La previa ya anticipaba el ambiente de una gran noche para la Selección Colombia. El estadio de Guadalajara lució un impresionante tendido amarillo, con miles de aficionados colombianos que prácticamente hicieron sentir al equipo como local (algo parecido al Azteca). El momento más emotivo llegó durante la interpretación de los himnos nacionales, cuando el ensordecedor canto de los seguidores acompañaron el Himno Nacional de Colombia, poniendo la piel de gallina y marcando el inicio de un partido con auténtico ambiente mundialista.

El equipo de Néstor Lorenzo salió decidido a imponer condiciones. Daniel Muñoz avisó muy temprano y poco después celebró un gol que fue invalidado por fuera de lugar. Colombia asumió el control del balón desde el comienzo y buscó diferentes caminos para abrir el marcador.

La insistencia continuó con remates de James Rodríguez y Luis Díaz, pero el arquero congoleño respondió con intervenciones de gran nivel. Ante la férrea defensa africana, la Selección también recurrió con frecuencia a los remates de media distancia, mientras Kevin Puerta y otros jugadores intentaban sorprender desde fuera del área.

Hasta la pausa de hidratación, Colombia mostró un fútbol dinámico, con buena circulación de balón, intensidad en la presión y constantes llegadas sobre el arco rival. Después de la interrupción el ritmo disminuyó ligeramente, aunque el control del partido siguió siendo colombiano.

La única aproximación de cierto riesgo para la República Democrática del Congo durante el primer tiempo terminó en las manos de Camilo Vargas, quien respondió con seguridad.

El balance de la primera parte fue ampliamente favorable para Colombia: dominio territorial, múltiples opciones de gol, variedad de recursos ofensivos y la sensación de que únicamente faltaba traducir esa superioridad en el marcador.

El segundo tiempo mantuvo prácticamente el mismo libreto. Colombia siguió llevando la iniciativa y la República Democrática del Congo volvió a apostar por un esquema con cinco defensores, muy similar al que le permitió neutralizar durante largos pasajes a Portugal. El conjunto africano esperó ordenadamente, cerró espacios y buscó sorprender únicamente mediante el contragolpe.

La Tricolor continuó generando oportunidades, pero volvió a carecer de eficacia en los metros finales. Néstor Lorenzo refrescó el ataque con los ingresos de Juan Fernando Quintero y Jhon Córdoba, mientras la salida de James Rodríguez dejó algunas muestras de inconformidad. Quintero aportó claridad y creatividad, aunque el gol seguía sin llegar.

El premio a la insistencia apareció finalmente gracias a Daniel Muñoz, quien coronó una destacada actuación encontrando el gol que tanto había buscado durante el partido. El tanto hizo justicia con el desarrollo del encuentro y reflejó la superioridad colombiana, era la tercera vez que Muñoz lo intentaba.

Sin embargo, Colombia no logró aprovechar los espacios que dejó el rival para liquidar el compromiso. Luis Díaz volvió a marcar, pero nuevamente la acción fue invalidada por fuera de lugar, una situación que se repitió con demasiada frecuencia y que evidencia la necesidad de mejorar la sincronización de los movimientos ofensivos.

Los minutos finales dejaron una sensación agridulce. En lugar de administrar el resultado con mayor posesión y serenidad, Colombia permitió que el partido se hiciera abierto y terminó defendiendo demasiado cerca de su arco. La República Democrática del Congo encontró espacios, obligó a Camilo Vargas a intervenir con seguridad y estuvo cerca de llevarse un empate que habría castigado el dominio colombiano.

El triunfo nunca estuvo en discusión desde lo futbolístico, pero sí terminó siendo más angustioso de lo necesario. Colombia mostró argumentos colectivos, buen funcionamiento y capacidad para generar ocasiones de gol, pero deberá mejorar la eficacia frente al arco, evitar los reiterados fuera de lugar y, sobre todo, tener mayor tranquilidad e inteligencia para manejar los partidos cuando consigue la ventaja. Ante un rival de la jerarquía de Portugal, esas situaciones pueden marcar la diferencia entre ganar el grupo o resignar el segundo lugar. La buena noticia es que el primer objetivo ya está cumplido: la Selección está clasificada y ahora tendrá una excelente prueba para medir su verdadero nivel frente a uno de los favoritos del campeonato.

lunes, 22 de junio de 2026

República Democrática del Congo nuestro próximo rival: ya mostró de lo que es capaz empatando a Portugal

Colombia inició el Mundial 2026 con la autoridad que se espera de una selección llamada a hacer historia: goleó, gustó (bueno a los genios del comentario, no) y despejó las dudas iniciales frente a Uzbekistán. Pero ahora espera un desafío bien distinto. En la segunda jornada de la fase de grupos aparecen los Leopardos, la selección de la República Democrática del Congo, que en su debut le mostró las garras a la Portugal de Cristiano Ronaldo y le arrebató un valiosísimo empate. El mensaje fue claro: nadie debe subestimar al rival. 

¿Quién es nuestro rival?

Conviene hacer una precisión importante desde el comienzo, porque es fácil tropezar con el nombre: una cosa es la República Democrática del Congo, cuya capital es Kinshasa, y otra muy distinta la vecina República del Congo, con capital en Brazzaville. Son dos países diferentes, separados por el río Congo, y aunque comparten historia y lazos culturales, la RDC es el segundo país más extenso de África y el que ahora vuelve a una Copa del Mundo. 

Para muchos aficionados colombianos el nombre puede sonar nuevo, pero en realidad se trata de un viejo conocido del fútbol mundial: disputó el Mundial de Alemania 1974 bajo el nombre de Zaire, y ahora regresa después de más de cincuenta años, por primera vez con su denominación actual. Tal vez la generación de los 60s recuerda a Zaire por el combate de Mohamed Alí contra George Foreman, en la capital Kinshasa.

Medio siglo después, los Leopardos vuelven a la élite con una generación que combina potencia física, velocidad y oficio europeo. Ubicada en el corazón mismo del continente, la RDC comparte fronteras con nueve países —República del Congo, República Centroafricana, Sudán del Sur, Uganda, Ruanda, Burundi, Tanzania a través del lago Tanganica, Zambia y Angola—, lo que la convierte en un cruce de caminos estratégico. 

La diversidad humana también desborda cualquier intento de resumen: más de 230 lenguas conviven en su territorio junto a cientos de grupos étnicos. El francés es el idioma oficial, herencia de su pasado colonial belga, y el soukous, un ritmo que bebe de la rumba cubana, es banda sonora de su identidad cultural y ha influido durante décadas en la música de toda África.

En lo futbolístico, los Leopardos han dado un salto de calidad apoyados en jugadores que militan en ligas europeas de primer nivel. Sus principales figuras son Yoane Wissa, delantero del Brentford inglés; Chancel Mbemba, defensor del Olympique de Marsella; Meschack Elia, extremo del Nantes; Arthur Masuaku, lateral del Beşiktaş turco; y Samuel Moutoussamy, mediocampista del Sivasspor. No son nombres de relleno: son titulares en sus clubes y aportan experiencia en las competiciones más exigentes. Esa mezcla de talento y músculo se traduce en un equipo fuerte físicamente, rápido en las transiciones, sólido en defensa y muy peligroso en el juego aéreo y la pelota quieta. Justo lo que mostró en su debut mundialista: un empate 1-1 ante Portugal que nadie había previsto y que dejó claro que la RDC no viajó a este Mundial de paseo.

Aunque la República Democrática del Congo posee una riqueza natural descomunal, el turismo no es hoy una opción recomendable debido a los problemas de seguridad que persisten en varias regiones. Sin embargo, en su territorio se esconden algunos de los paisajes más impresionantes del planeta: el Parque Nacional Virunga, hogar de los gorilas de montaña; el Parque Nacional Kahuzi-Biega, refugio de los gorilas de llanura; las cataratas Boyoma; el curso inabarcable del río Congo y Kinshasa; una de las ciudades más grandes de África, reconocida por su efervescencia cultural y musical. 

Los Leopardos continúan en el Mundial con la ilusión intacta de quien ya saboreó una pequeña gesta. Colombia, también hizo los suyo, aunque brilló en su debut, necesita dar un paso más hacia los octavos de final. Tendrá enfrente a una selección en pleno crecimiento, con talento, potencia y el respaldo de quien ya miró a los ojos a Portugal sin pestañear. La cita es exigente, pero también es el tipo de partido que define a los equipos grandes. En juego, mucho más que tres puntos. Esperamos darles el zarpazo.