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lunes, 13 de julio de 2026

El Mundial confirmó una verdad incómoda: Colombia aún no sabe perder.

Antes de hablar de cifras, hay que hablar de algo más profundo: el factor emocional. Colombia no sabe perder, y ese defecto no nace en la cancha, nace en la manera en que como país no hemos aprendido a reconocer el lugar que realmente ocupamos en el mapa futbolístico mundial. Nos cuesta aceptar que competir de tú a tú con potencias, dejar en segundo lugar a un gigante europeo, o llegar invictos a octavos de final, ya es en sí mismo un logro —no una antesala obligatoria hacia la gloria—. 

Hay una cuenta simple que casi nadie hace: de 48 selecciones que empezaron este Mundial, solo una lo gana. Si no ganar la Copa fuera sinónimo de fracaso, tendríamos que aceptar que 47 selecciones —incluidas potencias históricas, campeonas anteriores y semifinalistas— también "fracasaron". Esa aritmética debería bastarnos para entender que la eliminación de Colombia no es una anomalía vergonzosa, sino el destino estadístico de casi todo el planeta futbolístico cada cuatro años.

Colombia quedó eliminada del Mundial 2026 en los octavos de final ante Suiza, tras un frío 0-0 en los 120 minutos y una definición por penales que perdió 4-3. El golpe dolió más por el contexto: la selección llegó invicta —tres victorias y dos empates—, líder de su grupo.

Y en ese contexto hay algo que merece reconocerse sin matices, incluso en la derrota: la hinchada colombiana fue un ejemplo dentro del propio Mundial. No solo por el número —cerca de 65.000 espectadores por partido, con un total de 259.705 aficionados solo en los primeros cuatro encuentros—, sino porque logró algo que casi ninguna otra selección consiguió en este torneo: hacer sentir a Colombia como local en cada ciudad que pisó, de México a Miami y de Kansas City a Vancouver. Mientras muchas selecciones jugaban ante gradas mixtas o con apoyo intermitente según la sede, Colombia fue casi la excepción del Mundial: en todos y cada uno de sus partidos, sin importar el país anfitrión ni la distancia, el acompañamiento de su público fue masivo y constante. Ese respaldo no depende del resultado, y es una cifra que ninguna estadística de disparos o goles puede opacar.

Ese favoritismo, además, no fue solo una construcción local. En la fase de grupos, Colombia dejó en segundo lugar a Portugal —una de las selecciones más seguidas de Europa, con Cristiano Ronaldo como estandarte— tras empatar 0-0 en un partido donde fue el equipo que generó mayor volumen ofensivo, con 24 disparos, la mayor cifra de su historia en un Mundial. De hecho, un cabezazo de Dávinson Sánchez en el tiempo de reposición fue anulado por un fuera de lugar milimétrico tras revisión del VAR; de haber reconocido ese gol, Colombia habría cerrado el grupo con una victoria en lugar de un empate, y la lectura externa previa a los octavos habría sido todavía más favorable. Ese desempeño bastó para que buena parte de la prensa extranjera empezara a mirar a Colombia como un equipo a tener en cuenta camino a instancias más profundas. Y, como en 1994, también en un Mundial en Estados Unidos, cuando Pelé llegó a ubicar a Colombia entre los candidatos al título y el equipo se fue en primera ronda, ese favoritismo externo volvió a pesar más de lo que ayudó.

Ese paralelo de treinta y dos años no es casualidad: es un patrón. En ambos mundiales realizado en Estados Unidos, la ilusión alimentada por nombres  y una expectativa mediática —local y foránea— chocó contra un desempeño que no correspondió a esas proyecciones. Y ahí está la cifra que resume el 2026: según datos de Opta, Colombia anotó apenas con dos de sus últimos 79 disparos en la Copa del Mundo. Desglosado, contra Uzbekistán fueron 15 disparos y 3 goles; contra el resto de los rivales combinados, 79 disparos y solo 2 goles.

Ese dato tiene un capítulo particularmente paradójico: el de Luis Javier Suárez. El delantero samario llegó al Mundial como el máximo goleador de la Liga Portugal, con 28 goles en el campeonato local y 38 en total esa temporada, cifras que lo pusieron a la par de los grandes artilleros de Europa. Sin embargo, en este mundiial no logró convertir ni un solo gol, disputando minutos en casi todos los partidos sin lograr destrabar su puntería. Algo similar, aunque menos extremo, ocurrió con Luis Díaz: el guajiro cerró la temporada como uno de los goleadores y asistidores destacados de la Bundesliga con el Bayern Múnich —15 goles y 17 asistencias solo en el torneo local—, y aunque tuvo participación en algunas jugadas claras con la selección, su producción en el Mundial estuvo lejos de esos números que lo consagraron en Alemania. Que dos de los referentes ofensivos llegaran en el mejor momento de sus carreras en Europa y se apagaran justo en el escenario más importante del ciclo resume, mejor que cualquier otro dato, el "apagón" colectivo de la selección en la definición.

El propio técnico Néstor Lorenzo reconoció que el problema no fue de creación de juego sino de puntería, y recordó que en la fase de eliminatorias el mismo plantel había anotado nueve goles en dos partidos. No por nada Falcao, máximo goleador histórico de Colombia, señaló que el problema "empieza en la formación", no en la táctica de un partido puntual.

Sobre los desplazamientos y el desgaste físico, los datos matizan pero no sostienen la excusa como causa principal: Colombia fue la primera selección del torneo en jugar en los tres países anfitriones, y Suiza llegó con menos kilómetros recorridos. Aun así, las crónicas del partido coinciden en que el factor logístico apenas hizo mella en el rendimiento colectivo, que compitió de igual a igual durante los 120 minutos. Y en cuanto a los penales, tampoco es una fatalidad aislada: la definición desde el punto blanco es un talón de Aquiles reincidente para Colombia en instancias de eliminación directa, como ya había ocurrido en Rusia 2018 ante Inglaterra. Un patrón que se repite con distintos jugadores y técnicos deja de ser mala suerte para convertirse en una carencia de preparación específica que el fútbol colombiano no ha resuelto.

Hay otra cifra, sin embargo, que también merece leerse con calma antes de sentenciar el torneo como un fracaso: en la actualización del ranking FIFA tras el Mundial, Colombia escaló al puesto 11 del escalafón mundial, dos posiciones por encima de donde había arrancado el torneo, superando en la tabla a selecciones como Alemania y Croacia. Se trata de dos combinados con una tradición futbolística mayor y con un número considerablemente más alto de jugadores repartidos en las grandes ligas de Europa —Bundesliga, Premier League, Serie A, LaLiga— que el que puede mostra hoy la nómina colombiana. Que el ranking, que pondera resultados y nivel de los rivales enfrentados, ubique a Colombia por encima de esas selecciones es un indicio de que el desempeño colectivo del equipo estuvo lejos de ser un desastre: fue, más bien, una actuación sólida que no encontró premio en el marcador exacto donde más dolía.

Y aquí conviene ser justos con los números: la data no se equivocó. Antes de que comenzara la fase de eliminación directa, los modelos predictivos de Opta —basados en miles de simulaciones que consideran rendimiento reciente, estadísticas ofensivas y defensivas, y antecedentes históricos— ya señalaban a Francia, España, Inglaterra y Argentina como los grandes favoritos del torneo. Y así fue: los cuatro favoritos iniciales del certamen terminaron siendo, en efecto, los cuatro semifinalistas, algo que solo había ocurrido dos veces antes en la historia de los mundiales, en 1970 y 1990. Cuando el resultado confirma con esa precisión lo que el análisis previo señalaba, hablar de mala suerte como causa central de nuestra propia eliminación es, cuando menos, una simplificación cómoda frente a lo que las cifras venían diciendo desde antes de empezar: Colombia, según esas mismas probabilidades, nunca estuvo entre los verdaderos candidatos al título, y terminar en octavos no contradice ese pronóstico, lo confirma.

Pero hay una parte de "no saber perder" que no está en la cancha, y ahí conviene mirar hacia adentro. La historia ya lo advirtió en 1994: Andrés Escobar fue asesinado tras un autogol, en un crimen vinculado al narcotráfico que marcó para siempre al fútbol colombiano. Treinta y dos años después, el país no ha cerrado del todo esa herida, porque el patrón que la produjo —convertir un error futbolístico en una ofensa que exige castigo— solo cambió de escenario: de la calle a las redes sociales.

En este Mundial, Jáminton Campaz falló la ocasión más clara del alargue ante Suiza y luego denunció haber recibido amenazas de muerte contra él y su familia, incluida su hija de cinco años, al punto de no poder regresar a Colombia con el resto de la delegación. El jugador pidió respeto públicamente, y figuras del fútbol —desde compañeros hasta rivales como Ángel Di María— salieron a respaldarlo. Un periodista colombiano resumió la situación evocando directamente el caso de Escobar, y la comparación no fue casual: es la misma lógica social, tres décadas después.

Conviene resaltarlo: en ningún reporte serio hay indicio de que esa jugada fallada haya sido intencional. Fue un remate desviado tras un desajuste defensivo rival, en una definición mano a mano de alta presión, algo que le ocurre a cualquier delantero en cualquier liga. Que un sector de la afición lo haya tratado como si hubiese sido deliberado no es un dato futbolístico, es un síntoma: la misma incapacidad de reconocer nuestro lugar real —esta vez, la de no reconocer que un error humano en el minuto 114 no borra ni el mérito del torneo ni el aporte de ese mismo jugador.

Ese mismo mecanismo se repite en el periodismo que privilegia el titular emocional sobre el análisis estadístico, y en los patrocinadores y dirigentes que inflan expectativas antes del torneo —como ocurrió también en 1994 con las palabras de Pelé, y en 2026 con la prensa extranjera tras el liderato sobre Portugal— para después desentenderse de la derrota. Se vende la ilusión de la final y la Bota de Oro, pero nadie de ese aparato de expectativas asume su cuota de responsabilidad cuando el resultado no llega; la factura completa la termina pagando el futbolista que erró un disparo en el minuto 114.

Si hay resumir: las cifras —2 goles en 79 disparos fuera de un solo partido, el silencio goleador de dos referentes que brillaban en Europa, una maldición reincidente en los penales, un puesto 11 en el ranking FIFA por encima de selecciones con más jugadores en las grandes ligas, y una probabilidad previa que acertó con precisión a los cuatro semifinalistas reales— explican con crudeza por qué Colombia quedó donde quedó, exactamente donde los datos ya la ubicaban antes de empezar. 

Pero la parte de la historia que de verdad no hemos resuelto como país es otra: no saber medir nuestro lugar en el fútbol mundial, ni celebrar lo que sí conseguimos —un liderato de grupo sobre Portugal, una hinchada ejemplar que llenó estadios de local en tres países distintos, un invicto de cinco partidos, un ranking que confirma que competimos de igual a igual con selecciones de mayor tradición—, porque toda esa hazaña colectiva queda sepultada bajo la exigencia de un título que solo uno de 48 equipos se lleva. Mientras la afición no distinga entre criticar un rendimiento y amenazar una vida, mientras el periodismo —local y extranjero— no resista la tentación de inflar y luego linchar, y mientras el país no aprenda a medir el éxito con una vara realista, seguiremos siendo nosotros —no los que juegan— quienes de verdad no sabemos perder.

martes, 7 de julio de 2026

Nos vamos invictos, pero con el corazón lleno de gratitud: ¡Gracias, Colombia!

Duele despedirse así. Después de un Mundial lleno de ilusión, Colombia queda eliminada en una definición desde el punto penal, esa instancia donde tantas veces el fútbol demuestra que la justicia no siempre está de su lado. Entramos como favoritos al partido decisivo contra Suiza, pero el fútbol volvió a demostrar que los penales son una auténtica lotería.

El encuentro no pasó del empate sin goles, ni siquiera después del tiempo extra, y todo quedó en manos de la tanda de penales. El desenlace fue cruel: uno de los mejores jugadores del Mundial para Colombia,  Davinson Sánchez, terminó fallando uno de los cobros, mientras que, en el caso del Cucho Hernández, el arquero simplemente adivinó el lado y evitó el gol.

Tras la polémica arbitral del partido entre Argentina y Egipto, las miradas estaban puestas en el arbitraje de esta fase, que finalmente transcurrió sin controversias. Colombia salió con la misma nómina que tantas alegrías le había dado a lo largo del campeonato. Además, este duelo frente a Suiza trajo un recuerdo imborrable: fue ante este mismo rival que, en 1994, Andrés Escobar disputó su último partido con la Selección Colombia, treinta y dos años atrás, en un episodio que la historia recordaría por razones que trascendieron el fútbol.

Hicimos muy poco durante los noventa minutos y, en la prórroga, tampoco encontramos la contundencia que el partido exigía. Colombia se despide del Mundial tras mostrar una versión desconocida, muy lejos del nivel que había exhibido a lo largo del torneo. Nos vamos invictos, pero jugando el peor partido, precisamente cuando menos podía suceder.

Solo queda agradecer a esta selección por hacernos soñar. Fue un Mundial sobresaliente para Camilo Vargas y la consolidación de jugadores como Gustavo Puerta, Davinson Sánchez, Jhon Lucumí y Daniel Muñoz, quienes sostuvieron al equipo durante gran parte del torneo. Quedaron en deuda nuestros goleadores; con la excepción de Jhon Arias, faltó eficacia cuando más se necesitaba.

Gracias a todo el equipo por el esfuerzo, la entrega y por devolvernos la ilusión. Hoy duele la eliminación, pero también queda el orgullo por el camino recorrido. Nos vamos con la frente en alto, invictos y convencidos de que esta selección tiene presente y mucho futuro.

Y, finalmente, un agradecimiento muy especial a todos los que me leyeron y acompañaron durante este Mundial. Ha sido un gusto compartir cada análisis y cada historia alrededor de la Selección Colombia. Seguramente haré algún comentario sobre los partidos que quedan por disputarse, con la esperanza de que las sombras de duda que dejaron algunos arbitrajes no vuelvan a aparecer y que el fútbol sea el único protagonista.

¡Gracias, Colombia!


Suiza espera; Colombia cree: el sueño mundialista entra en una nueva dimensión

Hoy Colombia afronta un nuevo desafío en su destacadísimo recorrido por el Mundial, la cita en Estadio BC Place de Vancouver, El rival Suiza, una selección que merece todo el respeto y que obligará a mantener la misma intensidad, disciplina y compromiso que han permitido llegar hasta aquí. Si algo ha demostrado este equipo es que no puede relajarse ni un solo instante; la fórmula sigue siendo la misma: concentración, solidaridad y confianza en lo que se puede hacer. Además de haberse ganado el reconocimiento de propios y extraños.

Suiza llega a los octavos de final habiendo terminado líder del Grupo B y luego de eliminar a Argelia con un buen juego. Durante la fase de grupos, los suizos mantuvieron un rendimiento constante al golear a Bosnia y Herzegovina, empatar con Catar y vencer a Canadá, asegurando su avance gracias a su buena ofensiva mostrada en sus recientes encuentros

Aunque se trata de una selección con tradición futbolística, es la decimotercera participación mundialista, siendo su mejor actuación los cuartos de final alcanzados en 1934, 1938 y 1954.

En las últimos tiempos Suiza se ha consolidado como un equipo competitivo —aunque sin regresar a unos cuartos de final desde 1954—, pero todavía no ha logrado instalarse entre las grandes potencias del fútbol mundial, un aspecto que Colombia intentará aprovechar para seguir haciendo historia.

La selección suiza es dirigido por Murat Yakin, quien se basa en la fortaleza en el orden, la experiencia de su capitán Granit Xhaka y el poder ofensivo de Breel Embolo, Dan Ndoye, Rubén Vargas y Johan Manzambi. Si lugar a dudas es un rival disciplinado, difícil de desorganizar y con futbolistas habituados al máximo nivel europeo, pero no invencible.

Colombia llega con argumentos suficientes para ilusionarse. Después de terminar en el primer lugar de su grupo y de avanzar a octavos con el de Jhon Arias frente a Ghana, el equipo ha demostrado personalidad, equilibrio y capacidad para competir de igual a igual contra cualquier adversario. Si mantiene la intensidad, la solidaridad defensiva y la eficacia que lo han acompañado hasta ahora, existen razones para creer que puede superar a Suiza y seguir escribiendo páginas memorables en su historia mundialista.

Pero bueno de Suiza, el país, ¿qué podemos decir? Es una nación que despierta admiración por sus paisajes y su calidad de vida. Nacida como una confederación en 1291 y reconocida por su histórica neutralidad, cuenta con cuatro idiomas oficiales —alemán, francés, italiano y romanche— y alberga importantes organismos internacionales. Para los colombianos es, además, un destino relativamente accesible, ya que no se requiere visa Schengen para estancias cortas de hasta 90 días dentro de un período de 180, gracias al acuerdo de exención vigente desde 2015 .

Eso sí, conviene preparar el presupuesto: el franco suizo es su moneda y el costo de vida figura entre los más altos del mundo. A cambio, ofrece una experiencia inolvidable entre los Alpes, ciudades como Lucerna, Zúrich y Ginebra, un sistema ferroviario ejemplar y símbolos universales como el chocolate, los quesos y los relojes. Ojalá el siguiente paso sea una nueva celebración para Colombia y que este Mundial siga alimentando un sueño que hace apenas unas semanas parecía imposible.

Esperamos que la historia que se escriba en Vancouver vuelva a tener un final feliz para Colombia. Y si el siguiente nos encontramos con Argentina, también hay motivos para creer que es posible vencerla, ya les conocemos.

martes, 30 de junio de 2026

Los elogios ya llegaron; ahora Colombia debe demostrar que no fue casualidad

Luego de que Colombia consiguiera, contra todo pronóstico, el primer lugar de su grupo y el paso a los dieciseisavos de final, la lluvia de elogios no se ha hecho esperar. Para algunos fue el mejor partido de toda la primera fase y, para otros, la selección practicó el fútbol más vistoso del torneo. Son apreciaciones que, por momentos, parecen algo exageradas toda vez que nuestros goleadores no han podido mostrar sus capacidades.

Los elogios más llamativos han llegado desde la prensa española y, de manera poco habitual, desde algunos medios argentinos, tradicionalmente reacios a destacar el fútbol de otras selecciones. Sin embargo, otros sectores de opinión prefieren mantener la cautela, conscientes de que los verdaderos exámenes apenas comienzan

En el ámbito nacional también se ha producido un cambio de discurso en buena parte de la prensa, aunque casi siempre acompañado del inevitable "pero...". Habrá que esperar a ver si esos mismos conceptos se mantienen cuando el rival sea de mayor exigencia, cuando la estrategia utilizada no encuentre los mismos espacios o cuando aparezcan esos partidos en los que el resultado termina condicionado por decisiones arbitrales o detalles que escapan al control de quienes están dentro del campo.

Lo cierto es que Colombia suele mostrar una versión más competitiva cuando enfrenta a selecciones de peso. Parece existir un incentivo adicional en los jugadores y, al mismo tiempo, estos rivales acostumbran a proponer partidos más abiertos, dejando espacios que favorecen las características ofensivas de nuestro equipo.

Ojalá que tantos reconocimientos sirvan como un estímulo y no como motivo de exceso de confianza. El desafío ahora será sostener ese nivel y demostrar que lo exhibido ante Portugal no fue un hecho aislado.

La próxima prueba llegará el viernes 3 de julio frente a Ghana, un rival de respeto que seguramente exigirá la mejor versión de Colombia. Como ocurre en cualquier partido de eliminación directa, ambos equipos deberán mostrar todos sus recursos futbolísticos para mantenerse con vida en el torneo. Nuestra selección habrá contado con casi ocho días para preparar este compromiso, estudiar las fortalezas y debilidades del rival y diseñar la estrategia que le permita seguir avanzando en este Mundial.

sábado, 27 de junio de 2026

Portugal, la primera gran prueba de Colombia en el Mundial: mucho más que el liderato está en juego

Hoy 27 de junio, a las 6:30 p.m. (hora colombiana), la Selección Colombia enfrentará a Portugal en el Hard Rock Stadium de Miami, por la tercera jornada del Grupo K de la Copa Mundial de la FIFA 2026. 

El Mundial ya nos tiene viviendo en modo futbolero las veinticuatro horas del día. Colombia goleó a Uzbekistán en el Estadio Azteca, luego superó a la República Democrática del Congo en Guadalajara y ahora afronta lo que muchos consideran su primer gran examen en el torneo: Portugal. La selección liderada por Cristiano Ronaldo sigue siendo una de las potencias más respetadas del fútbol mundial, pese a haber comenzado su participación con un inesperado empate frente a la República Democrática del Congo.

Se trata de un partido que podría definir el liderato del grupo y, con ello, el camino que deberá recorrer la Tricolor en las fases de eliminación directa. Por eso, más que tres puntos, está en juego una ventaja estratégica que puede resultar decisiva en las aspiraciones colombianas.

Pero más allá del fútbol, Portugal también despierta interés por su historia y su riqueza cultural. Situado en el extremo suroccidental de Europa, en la Península Ibérica, y acompañado por los archipiélagos de Madeira y las Azores en el océano Atlántico, este país de aproximadamente diez millones de habitantes tiene como capital a Lisboa y utiliza el euro como moneda oficial. Disfruta de cerca de tres mil horas de sol al año y es considerado uno de los destinos turísticos más atractivos del continente.

Su historia se remonta a más de ocho siglos. Desde su independencia en 1143, Portugal se consolidó como una de las naciones más antiguas de Europa. Durante los siglos XV y XVI protagonizó la llamada Era de los Descubrimientos, cuando navegantes como Vasco da Gama y Pedro Álvares Cabral abrieron rutas marítimas que conectaron Europa con África, Asia y América. Siglos después, en 1974, la Revolución de los Claveles puso fin pacíficamente a una larga dictadura y se convirtió en un símbolo mundial de transición democrática.

En el plano futbolístico, la selección portuguesa también ha construido una historia destacada. Su primera gran actuación mundialista llegó en Inglaterra 1966, cuando alcanzó el tercer lugar con Eusébio como máximo goleador del torneo. Décadas más tarde conquistó la Eurocopa de 2016 tras derrotar a Francia en la final, y posteriormente sumó los títulos de la Liga de Naciones de la UEFA en 2019 y 2025. Al inicio de este Mundial figuraba entre las seis mejores selecciones del ranking FIFA.

La calidad de su plantilla explica buena parte de ese éxito. Cristiano Ronaldo sigue siendo el capitán y referente, acompañado por figuras como Bruno Fernandes, Rúben Dias, Bernardo Silva, Vitinha, João Neves, Nuno Mendes y Gonçalo Ramos. Varios de ellos militan en clubes de élite como Manchester City, Manchester United y Paris Saint-Germain, reciente campeón de Europa.

Este sábado Colombia escribirá un nuevo capítulo de su historia mundialista. Noventa minutos pueden definir buena parte de su destino en el torneo. Será una noche para reunirse, compartir la ilusión y vivir cada jugada con la intensidad que caracteriza al hincha colombiano. Y si después del partido queda la curiosidad por conocer mejor al rival, Portugal ofrece suficientes razones para convertirse también en un destino soñado fuera de las canchas.

martes, 9 de junio de 2026

El Mundial empieza el 11. Colombia no llega a participar. Llega a competir


Copa Mundial de Fútbol 2026
Generada por ChatGpt
A partir del 11 de junio estaremos en modo Mundial. El debate político seguirá ahí, acompañándonos todos los días, pero por momentos compartirá protagonismo con el fútbol. Y como ocurre cada cuatro años, volverá la pregunta inevitable: ¿quién levantará el trofeo de campeón? Para responderla aparecen las predicciones, las simulaciones estadísticas y los análisis de expertos que intentan descifrar cuáles selecciones tienen más opciones de llegar hasta el final.

Los principales modelos de análisis futbolístico coinciden en algo: España, Francia, Argentina e Inglaterra aparecen hoy como las selecciones con mayores probabilidades de alcanzar las semifinales y pelear por el título. Proyecciones de Opta (Supercomputadora de Opta) y simulaciones basadas en rankings Elo (World Football Elo Ratings) ubican constantemente a estas selecciones en la parte más alta de las probabilidades. Los modelos financieros de Goldman Sachs , por su parte, coinciden en situar a España, Francia y Argentina entre los tres primeros candidatos, aunque difieren en el peso que le asignan a Inglaterra. 

Y no se trata solamente de nombres.

Detrás de esos pronósticos hay variables objetivas: profundidad de plantilla, rendimiento reciente, equilibrio entre líneas, edad promedio de los jugadores, producción ofensiva, solidez defensiva, experiencia internacional y capacidad para sostener el nivel competitivo durante un torneo largo.

España llega probablemente con el fútbol colectivo más elaborado del campeonato. Francia posee una cantidad de talento difícil de igualar y una profundidad de plantilla que pocas selecciones pueden mostrar. Argentina mantiene la estructura competitiva de un campeón que aprendió a sobrevivir a los partidos de eliminación directa. Inglaterra cuenta con una generación que, en términos de valor de mercado y calidad individual, está entre las más fuertes del planeta.

Sin embargo, los mundiales rara vez se definen únicamente por los favoritos.

También cuentan las debilidades.

Francia usualmente concede espacios que equipos rápidos pueden aprovechar. Inglaterra continúa cargando con la presión histórica de no transformar su enorme potencial en títulos. Argentina depende de mantener la intensidad física durante un torneo largo. España, aunque brillante con el balón, puede sufrir cuando enfrenta equipos que resisten bien y salen rápido al contragolpe.

Y es justamente ahí donde aparece Colombia.

Quizás no encabece las probabilidades de los grandes modelos internacionales, pero por primera vez en mucho tiempo tampoco llega como una selección sorpresa. Colombia ha construido una identidad competitiva, una base de jugadores consolidada en las principales ligas del mundo y una generación que combina experiencia con juventud.

Lo más interesante es que varias de las fortalezas de Colombia coinciden precisamente con algunas de las debilidades de los favoritos: velocidad para atacar espacios, capacidad física, jugadores desequilibrantes por las bandas, un mediocampo con recuperación y una mentalidad competitiva que ha crecido notablemente en los últimos años.

Además, mientras otras selecciones llegan con la obligación de ser campeonas, Colombia llega con una ventaja silenciosa: tiene mucho que ganar y relativamente poco que perder. Esa condición ha impulsado algunas de las campañas más memorables en la historia de los mundiales.

Por supuesto, sería irresponsable afirmar que Colombia es favorita al título. Las estadísticas todavía favorecen las cuatro selecciones mencionadas. Pero también sería un error seguir viendo a nuestra selección como una simple participante. Hoy Colombia tiene argumentos futbolísticos reales para competir de tú a tú con cualquiera y para soñar legítimamente con un lugar entre las mejores del Mundial.

A dos días del inicio del torneo, los modelos de Opta otorgan a España cerca de un 16% de probabilidad de ser campeona, seguida por Francia con alrededor del 13%, Inglaterra con cerca del 11% y Argentina rondando el 10%. El modelo de Goldman Sachs, construido sobre simulaciones del ranking Elo, va más lejos con España —a la que asigna un 26%— y sitúa a Francia segunda con un 19% y a Argentina tercera con un 14%. Las cifras varían entre modelos, pero el mensaje es consistente: esas selecciones dominan el mapa de favoritos.

Pero el fútbol tiene algo que ningún algoritmo ha logrado calcular completamente.

La presión.

La confianza.

La inspiración de una generación.

El momento exacto en que un grupo de jugadores empieza a creer que puede hacer historia.

Los mundiales no se juegan en las computadoras, ni en las casas de apuestas, ni en los rankings.

Se juegan en la cancha.

Y si algo ha demostrado la historia del fútbol es que siempre existe una selección capaz de romper los pronósticos.

Ojalá esa selección sea Colombia.

sábado, 13 de julio de 2024

El sueño americano: Colombia a un paso de la Copa América 2024

13 de julio de 2024: La tensión se palpa en el aire. Un cosquilleo de emoción recorre cada rincón de Colombia, desde las montañas hasta las costas, y se extiende más allá de las fronteras, contagiando a la comunidad colombiana en Estados Unidos. Mañana, 14 de julio, la historia se escribirá en el Hard Rock Stadium de Miami, Florida, cuando Colombia se enfrente a Argentina en la final de la Copa América 2024.

La ilusión de levantar la copa ha crecido con cada victoria de la selección colombiana durante el torneo. Su desempeño impecable, dejando en el ca
mino a selecciones de la talla de Brasil, Uruguay y Paraguay, ha despertado la esperanza de un pueblo que anhela celebrar un título continental desde 2001.

La Copa América 2024 ha sido un torneo lleno de sorpresas y emociones. El VAR ha generado controversia, pero no ha impedido que Argentina llegue a la final con paso firme, sorteando un camino relativamente cómodo.

En contraste, Colombia ha tenido que enfrentar retos más exigentes, superando a rivales de gran trayectoria. El partido contra Uruguay fue especialmente duro, no solo por el nivel futbolístico del rival, sino por las provocaciones y la violencia que derivaron en la expulsión de Richard Ríos, uno de los pilares del equipo colombiano.

La comunidad colombiana en Miami se prepara para vivir la final con fervor y pasión. El Hard Rock Stadium se teñirá de amarillo, opacando la albiceleste argentina, en un duelo que promete ser vibrante. Colombia sabe que el buen fútbol es su carta de presentación, pero también es consciente de que otros factores pueden influir en el resultado final. La afición deberá ser cautelosa y mantener la compostura ante posibles provocaciones.

Sin embargo, la confianza en el equipo es inquebrantable. Tanto propios como extraños reconocen a Colombia como el mejor equipo hasta el momento en el torneo, el más regular y con jugadores destacados como James Rodríguez, Luis Díaz, Richard Ríos, Jefferson Lerma y Camilo Vargas, por mencionar algunos.

Además, la selección colombiana ha marcado los goles más vistosos del torneo y cuenta con el apoyo incondicional de la afición más numerosa y entusiasta.

A las 9 pm del domingo se sabrá si el trabajo, la dedicación y el esfuerzo de la selección colombiana fueron suficientes para que Colombia levantara la Copa América 2024 y escribiera un nuevo capítulo dorado en la historia del deporte nacional.

sábado, 18 de junio de 2016

Del pie de Ospina, Colombia clasificó a las semis de la Copa Centenario


Colombia enfrentará en semifinales de la Copa América Centenario 2016 al ganador entre Chile - México, como esperaba la afición colombiana mandando a casa a los peruanos con su juego fuerte. La lotería de los tiros desde el punto penal definió el partido, con un David Ospina que no necesita suerte para destacarse.  En el tiempo regular con las manos evitó que Colombia cayera y en los penales con una sacada al mejor estilo de la tijera.

Con la lección aprendida ante Costa Rica, esta vez el técnico colombiano salió con un equipo que en el papel era mejor que los de Gareca, más tarde ellos demostrarían que superaron a Colombia en el juego sucio, eso si con la anuencia del señor Laustou.

A lo largo de los noventa minutos se veía un partido muy cortado, casi que cada dos minutos un jugador en el piso, alguno por mañoso, otros porque la tarea era ablandar a los talentosos o quizá buscar un desequilibrio con expulsiones, pero para infortunio de Gareca, el árbitro parecía que había dejado las tarjetas. Casi mediando la segunda parte Laustou recordó donde las había puesto, sacó una por equipo y los ánimos se apaciguaron.

El juego fuerte y un Perú con unas líneas muy jutas impidieron que los talentos aparecieran, pero como el juego estuvo por la mitad del campo favoreció a Carlos Sánchez; recobró su importancia y mostró de que está hecho,  hasta ayer había perdido la titularidad. Por la misma circunstancia Daniel Torres pudo mostrar una vez más  que llegó para quedarse.

El planteamiento impedía claridad en las oportunidades de gol, Colombia tenía más que los peruanos, varias llegas con posibilidades, sinembargo solo una con verdadero peligro, terminó en el poste de la mano derecha de Pedro Gallese y casi cerrando el partido por parte de Perú, la que de manera extraordinaria atajó David Ospina; el inexplicable suplete del Arsenal.

Como no se pudo decidir en el tiempo regular, los tiros desde el punto penal debían decidir quien avanzaba, todos cobradores colombianos estuvieron impecables, trabajo complementado por Ospina, sin duda el héroe de la noche, atajó uno de tijera: magia también en el pie. El siguiente cobrador peruano parece que no pudo con la responsabilidad, se veía nervioso y tal vez consciente del arquerazo colombiano que tenía en frente, falló tirando el balón por encima. 

Merecidamente Colombia celebró, esperando rival en la siguiente fase, a los mexicanos de Juan Carlos Osorio o Chile  los de Juan Antonio Pizzi, ambos duros equipos, los mexicanos han estado muy cerca del título, los chilenos los actuales campeones.

El DT de Colombia con seguridad anoche mismo inició el análisis del  comportamiento del equipo ante los peruanos  y  del posible rival. Deberá decidir si deja a Cardona en la titularidad, desdibujado completamente en este juego, solo puede se una mala noche.

Celio E. Pineda Rodríguez
Twitter: @celiopineda

domingo, 12 de junio de 2016

Lección aprendida. Colombia perdió 3 a 2 ante Costa Rica.

Colombia avanzó a la siguiente ronda de la Copa América Centenario pese a la derrota 3 a 2 frente a Costa Rica, Colombia también cedió el primer puesto con una apuesta atrevida o con menosprecio por el rival.

Para enfrentar al ya eliminado Costa Rica, la afición, la prensa y los ocasionales que ven fútbol, entendían que habrían cambios: unos por necesidad y otros más porque hacía falta darle minutos principalmente a los  jugadores de la renovación de la selección.

Se tenía en mente que a James Rodríguez se le darían descanso luego no solo del sacrificio ante Paraquay, sino de la lesión que había tenido, una situación similar era la Cristian Zapata, debería ser reemplazado por un golpe en el tobillo, y tal vez un cambio más, pero lo que no se esperaba era que los once fueran "nuevos".

Aun con todos los cambios, la confianza de la afición en su selección permaneció, uno por el deseo de triunfar y otro por que se entendía que si fueron convocados a la selección, en cualquier momento podían jugar.

Las consecuencias de la decisión técnica aparecieron desde el primer minuto: algo de nerviosismo, posiblemente porque son jugadores muy jóvenes (son de la selección olímpica 2016), y tal vez un compromiso superior al mismo deseo de jugar. Al frente jugadores de experiencia: aun cuando era su último partido en la Copa América Centenario, lo enfrentaba con la misma seriedad que el amistoso más fácil. Resultado; no se habían jugado dos minutos y ya Costa Rica ganaba.


Para los que más saben de fútbol,  lo que estaba pasando no era sorpresivo, ya Colombia había mostrado debilidades, ganando con los titulares.

Los jugadores trataron de sobreponerse consiguiendo un empate provisional, pero los problemas no se solucionaron, al equipo le faltaba un conductor, a los delanteros no les llegaban balones, dábamos ventaja en defensa, en la mitad; en otras palabras en ningún sector del campo se podía encontrar claridad. Los costarricenses conscientes de nuestra situación aumentaron la ventaja, dos goles más,  ya el tema era un poco humillante.

Pasado el chaparrón de la primera parte, el director técnico Pekerman debía enmendar el error, ingresó a James Rodríguez y Edwin Cardona, sin embargo la situación no parecía cambiar, el problema era mayor; un cambio más, entró Juan Guillermo Cuadrado, y por esa vía se consiguió mejorar, al final insuficiente, los tres cambios sirvieron para hacer un gol más y  que el equipo saliera cabizbajo.

Obviamente las preguntas surgieron: menospreciamos al rival?, creímos que con nombre les ganábamos?, la juventud y la renovación sería capaz triunfar independiente de quien estuviera al frente?

Creo que todos coinciden en que dábamos por descontado que un rival eliminado podría ser derrotado de cualquier manera, la realidad fue otra, como de inmediato apareció en el campo, realidad que nos hizo evocar el recuerdo de lo sucedido en Londrina, "solo un desastre nos podía sacar de la olimpiada y pasó, por fortuna anoche ya estábamos clasificados, eso sí regalamos el primer puesto.

Después si lo que se quería era probar todo un equipo, ese no era el momento ni el lugar, los campos de entrenamiento y los amistosos resultan mejor y se exponen menos a la crítica.

La afición tampoco se puede decir tan radical diciendo que los jugadores fueron inferiores a la confianza; si están ahí es porque los juzgamos los mejores en sus posiciones, pero los once que salieron anoche están en etapa de acoplamiento a una estructura; eso fue lo que mostraron.

Como lección y sin olvidar otras, debe tenerse en cuenta la tan trillada expresión de los jugadores, "no hemos ganado nada, vamos a respetar al rival", y a partir de esa misma expresión agregar que la afición también merece respeto. 


Celio E. Pineda Rodríguez
Twitter: @celiopineda

viernes, 26 de junio de 2015

Pese a la gran noche de David Ospina, Argentina eliminó a Colombia por penalties

En una gran noche del superarquero David Ospina, Colombia fue eliminada de la Copa América 2015, 5 a 4 fue el marcador en los tiro penal, por Colombia fallaron, Muriel, Zúñiga y Murillo.

En los 90 minutos ni Colombia ni Argentina lograron anotar, Argentina al menos tuvo tres ocasiones claras en las que el gran destacado fue David Ospina, ratificando que fue el mejor de Colombia en la Copa. Las atajadas del guardameta colombiano fueron de un arquero que no solo estuvo en su noche, sino que ratificó que pasa por un nivel superlativo. Esta noche no solo estuvo certero sino con algo de suerte.

Si hay que reconocer algo a los argentinos durante el tiempo reglamentario, es que hicieron más por el gol, llegando y permitiendo que David mostrara lo mejor que tiene. Los dirigidos por Martino tuvieron  tres ocasiones muy claras, no solo estuvo en su contra el desempeño del meta colombiano sino los palos que jugaron en favor colombiano.

Terminado el partido, hubo que llegar entonces a la lotería de los penalties. Las estrellas de cada equipo iniciaron pateando, no fallaron a la expectativa, muy claros en sus cobros. Parecía que Colombia lo conseguiría hasta que la responsabilidad estuvo en los zapatos de Muriel, falló tirándola por la nubes, después vino Zúñiga,  que con todo y la experiencia que tiene, se la avisó a Romero, la ilusión se diluía, vino entonces Murillo, pateó quizá con algo de nerviosismo mandándola fuera, quedaba el cierre, Tévez enfrentaba a Ospina, cobró bien el apache,  nada pudo hacer el gran David, Colombia no pudo pasar. Por su parte los argentinos iniciaban su celebración.

La eliminación, cerró una etapa, eso si, llena de altibajos, en la que la selección no pudo retomar el nivel exhibido en el mundial de Brasil.

Mañana seguramente vendrán los balances y de ser necesario habrá que hacer los correctivos que hagan falta para poder afrontar la clasificación al Mundial de Futbol de Rusia 2018.

La Copa América debe continuar, por los menos Chile, Perú y Argentina siguen en su camino para conseguir el título, queda pendiente completar  el grupo de semifinalistas con con Brasil o Paraguay.

Nuestra selección regresará con muchas deudas y dudas, que deberá primero pagar para ganarse la credibilidad y la confianza de la afición y después reencontrar el equipo que nos hizo disfrutar.

domingo, 21 de junio de 2015

El triunfo de Brasil clasificó a Colombia a cuartos de final de Copa América

Con goles de Thiago Silva y Roberto Firmino, Colombia clasificó a cuartos de final de la Copa América Chile 2015.

Al iniciar el partido con Perú, Colombia estaba eliminado, había perdido el duelo directo con Venezuela. Colombia salió sabiendo que el empate no le servía y que de haberlo, debía haber un ganador en el duelo entre Venezuela y Brasil.

Durante los 90 minutos Colombia no se el vio claridad, se falló en la entrega, cuando se tuvo ocasiones no se pudieron capitalizar. Volvimos a mostrar el mismo juego del partido contra los venezolanos.

Colombia tuvo oportunidad primero con la cabeza de Falcao, le pegó mal, el nerviosismo era cada vez más evidente.

Lo negativo en Colombia no solo estuvo en los fallos, sino que infortunadamente se lesionó Valencia, parecía grave. El cambio obligado hizo que entrara Mejía. A partir de ahí se perdió también el ímpetu, y la claridad en el juego.

Los peruanos por momentos consiguieron dominar a Colombia, dominio que mantuvieron mas o menos hasta los 65 minutos, cuando los de Pekerman volvió a conseguir el control, eso si rematar las jugadas que inquietaran al meta peruano. Pekerman entonces ingresó a Ibarbo y Martinez en procura de conseguir al menos un gol.

El desespero colombiano se evidenció no solo en un juego errático, sino en el juego fuerte. Los peruanos paraban bien el equipo, con una buena defensa que impidió que Colombia tuviera al menos una oportunidad de gol.

El partido terminó con empate, parecía que Colombia no alcanzaría los cuartos. La esperanza pasaba al Monumental de Santigao, donde sin mover el balón Colombia se jugaba 90 minutos más, los que disputaban Brasil y Venezuela.

Solo a los 9 minutos Thiago Silva anotaba, haciendo lo que Colombia no había podido hacer. Los colombianos respirábamos y hacíamos lo impensado, apoyar a Brasil. Al minuto 51, Roberto Firmino (el mismo que había fallado un gol contra la misma Colombia) esta vez anotaba, el gol no solo reafirmaba el primer lugar de Brasil en su grupo, sino que ayudaba al paso de Colombia.

Los últimos minutos del partido fueron de sufrimiento, por un lado para los venezolanos intentando anotar, y para Colombia que el partido siguiera a favor de Brasil. Miky hizó sufrir a Colombia al minuto 84, reducía la diferencia, parecía que Venezuela lo podía conseguir.

El pitazo final fue la desilución para los venezolanos y el respiro para Colombia, la tricolor debía agradecer a Brasil, el dos a uno puso a Colombia en la siguiente ronda, en la que tendrá que enfrentar a Argentina.

Colombia tendrá que enfrentar a Argentina, con la baja de Carlos Sánchez, el jugador más regular de la primera fase en el equipo colombiano, no podrá jugar por acumulación de amarillas.

miércoles, 17 de junio de 2015

Colombia cobró revancha, venció con verraquera a Brasil

La ilusión de un país
Colombia se reencontró con su fútbol, venció merecidamente a Brasil, en lo que podía llamarse la revancha, un gol de Murillo fue suficiente. Excelente partido de Carlos Sánchez y destacadísimo partido de Cuadrado.

Olvidando el partido con Venezuela, Colombia inició mostrando muy buena impresión, asediando a Brasil, reecontrándose con su juego. Gran diferencia en relación con el partido contra la vinotinto, los brasileños permitían jugar dejando espacios para jugar. 

La respuesta a la actitud colombiana fue congelar el juego, esperando y tocando. Hasta los 15 ninguna ocasión para los dos equipos.

Colombia empezó a encontrar la fórmula para llegarle a Brasil, primero usando el contragolpe, a los 15 y 16 las primera llegadas, faltaba afinar el toque final. Colombia ratificaba la buena impresión del comienzo de partido.

En la mitad del campo se destacaba mucho Carlos Sánchez, recuperando, y entregando bien. Después lo intentó hasta con un tiro a puerta.

James encontró también su juego, a los 30, avisó de libre. Brasil respondía con el juego fuerte, un Neymar agresivo. Brasil dedicado más a defender, hace que Ospina se un espectador más - para fortuna nuestra- 

La recompensa al buen trabajo de Colombia llegó a los 37, una falta generada por Falcao y cobrada po Cuadrado, el balón quedó muerto en el área, Murillo muy atento la aprovechó Murillo, anotó el ansiado go,l era el trofeo al trabajo realizado.

Colombia no se quedó con el resultado, intentó aumentar, a los 38 vuelve a tenerse una ocasión más, faltó poco para engancharla. Brasil insiste con el juego fuerte, Firmino el que se ganó la amarilla. Más tarde a los 42 vuele Cuadrado a intentarlo, pasa algo desviada.

La única ocasión de Brasil en la primera parte llegó con Neymar, aunque se ayudó con la mano, Ospina consiguió mostrar su calidad parando un balón casi en raya.

Colombia intenta aumentar con Cuadrado de izquierda y media distancia, ensayó, algo desviado pero buena intención.

En la segunda parte Brasil salió mucho más ofensivo en la segunda parte. En una desafortunada jugada en devolución de Murillo, Colombia se salvó, afortunadamente Firmino falló (58). Brasil muy atento a los errores nuestros y con la necesidad de anotar.

Como en la primera parte Sanchez siguió haciendo un muy buen trabajo  ratificándose como la figura de Colombia, oportuno en los cortes y en los apoyos. Colombia juntó más las lineas. El equipo colombiano era el que esperaba.

Por momentos Brasil se le ve desesperado, por su parte Colombia muy atenta ante el asedio brasileño que hicieron que los últimos minutos fueran de infarto.

Final del partido y la alegría colombiana vuelve, los pitos suenan en la calle, las bubuselas y cuanto cosa haga ruido. Felicitación para Carlos Sánchez.

Una vez pitado el final del partido, Neymar como en casi todo el juego fue el lunar del partido, agredió a Bacca. y ll juez le mostró la roja a ambos.

¡¡Ahora a ratificar contra Perú!!
 
Los inicialistas: David Ospina; Camilo Zúñiga, Cristian Zapata, Jeison Murillo, Pablo Armero; Carlos Sánchez, Edwin Valencia, James Rodríguez, Juan Cuadrado; Teófilo Gutiérrez y Falcao García.

domingo, 14 de junio de 2015

Venezuela apaga la ilusión colombiana en la Copa América 2015

Venezuela amargó la ilusión colombiana derrotándola en el primer juego de la Copa América. Una vez más Venezuela le encontró la medida a Colombia, uno a cero fue suficiente para obligar a Colombia a mejorar, primero con Brasil y luego con Perú.

Un año después del excelente desempeño de la Selección Colombia en el Mundial de Brasil 2014, y las dudas generadas por el "fair play" mostrado por  FIFA - la del Sr. Blatter -, y destapado por la justicia de Estados Unidos en 2015. Una retocada selección Colombia inició una nueva aventura futbolística, esta vez con Falcao. El torneo; la Copa América 2015, el país organizador; Chile.

La primera salida de Colombia tuvo un matiz controversial, dividido entre quienes creían que la selección Colombia debía alinear a Falcao y los que defendían que el lugar debía ser  de Bacca o de J. Martínez, finalmente la decisión  de Pékerman; Falcao, el nueve y capitán, acompañado de Bacca.

El campo del  Estadio El Teniente de la ciudad de Rancagua - ciudad al sur de Santiago -; fue lugar designado por la Conmebol para la primera salida colombiana; el rival, la Selección Venezolana. Ambos equipos con la tricolor, la afición colombiana vistiendo con orgullo la camiseta, los venezolanos la vinotinto.

Como lo esperaba Colombia, los venezolanos salieron con un equipo muy junto, esperando en propio campo, impidiendo que el equipo colombiano encontrara, primero los espacios y después la claridad para llegar al arco de Baroja.

La estrategia venezolana estuvo acompañada del juego fuerte, que impidió la continuidad del partido, varias tarjetas amarillas fueron el merecimiento a este tipo de juego.

Venezuela esperó y contragolpeó, jugando también al error colombiano en defensa. La sorpresa para Colombia llegó a los 60 minutos, Rondón - como en la eliminatoria al mundial - marcó de cabeza, la asistencia fue de Guerra, el meta colombiano estaba más hacia el lado contrario por lo que no alcanzó a controlar. El silencio apareció no solo en el estadio sino frente a los televisores de la afición colombiana.

Más temprano (26 y 42 min.) ya Venezuela había avisado, en ambas ocasiones, Ospina demostraba porque es el arquero que es en Inglaterra.

A partir del gol,  Colombia lo intentó, no solo abriendo el campo, sino buscando alternativas con el ingreso de Cardona, Teo y Martinez.

La mejoría de Colombia se notó en la forma de llegar al arco venezolano con Cardona y la comprensión que existió entre James y Teo, sin embargo no fue suficiente para vencer a Baroja, que respondió muy bien cuando fue exigido. 

La pérdida obliga a Colombia a replantear no solo el equipo inicialista sino la forma enfrentar primero a un Brasil que seguramente será diferente al del mundial y al Perú de Ricardo Gareca, que al parecer le está dando una nueva identidad al equipo inca.
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