La jornada comenzó con un sentido minuto de silencio en homenaje a las víctimas de la tragedia ocurrida en Venezuela. Después llegó el fútbol y también algunas sorpresas en la formación colombiana. Néstor Lorenzo decidió dar descanso desde el inicio a dos de los jugadores más destacados de las jornadas anteriores, Johan Mojica y Daniel Muñoz, sin que ello afectara el funcionamiento del equipo.
Colombia salió decidida a demostrar que podía competir de tú a tú con uno de los grandes favoritos del campeonato. Desde el comienzo tomó la iniciativa y generó las primeras aproximaciones de peligro, mientras Portugal, sorprendida por la intensidad de la Tricolor, se mostró cautelosa y con pocas ideas para romper el orden defensivo colombiano.
La ocasión más clara de la primera parte llegó en los pies de Jhon Córdoba, cuyo remate obligó al arquero portugués a una gran intervención. Poco después volvió a aparecer el guardameta luso para evitar la apertura del marcador, confirmando que Colombia era el equipo que más buscaba el gol.
Hasta la pausa de hidratación, el balance era contundente: Portugal aún no había generado verdadero peligro sobre el arco defendido por Camilo Vargas, mientras Colombia obligaba constantemente a los europeos a retroceder y defender cerca de su área.
Con el paso del partido comenzaba a sobresalir Santiago Arias. El lateral derecho respondió plenamente a la confianza de Néstor Lorenzo con un despliegue impecable por su banda, sólido en defensa y siempre dispuesto a proyectarse al ataque, convirtiéndose paulatinamente en uno de los hombres más importantes de Colombia.
Solo en el tramo final del primer tiempo Portugal logró reaccionar. Camilo Vargas respondió con seguridad cuando fue exigido por primera vez y evitó la apertura del marcador. Fue el mejor momento de los europeos antes del descanso, aunque la sensación general era que Colombia había sido superior durante la mayor parte de la etapa inicial.
En el reinicio, Portugal fue el único equipo que realizó modificaciones, buscando cambiar el rumbo de un compromiso que hasta ese momento no había logrado controlar. El encuentro ganó intensidad y se convirtió en un atractivo intercambio de ataques.
Davidson Sánchez volvió a mostrarse firme en defensa, mientras Jefferson Lerma estuvo cerca de sorprender con un potente remate desde media distancia.
Solo después Néstor Lorenzo decidió mover el banco. Los ingresos de Richard Ríos y Luis Suárez le dieron aire fresco al equipo, aunque sorprendió la salida de Lerma, quien estaba firmando un partido muy completo.
Colombia mantuvo la iniciativa. Richard Ríos estuvo muy cerca de abrir el marcador tras un preciso centro de Santiago Arias, quien seguía siendo una permanente alternativa por el costado derecho y confirmaba el excelente partido que estaba realizando.
La pausa de hidratación de la segunda mitad dejó la misma sensación que había acompañado gran parte del encuentro: Colombia había hecho mucho más para quedarse con la victoria, aunque el fútbol no siempre recompensa los merecimientos.
Más adelante ingresaron Juan Fernando Quintero y Kevin Castaño en reemplazo de James Rodríguez y John Arias para darle un nuevo impulso al equipo en el tramo decisivo del partido.
Con el paso de los minutos aumentó la tensión, pero no disminuyó la ambición de Colombia. Santiago Arias seguía destacándose por su seguridad defensiva y sus constantes proyecciones. Más adelante ingresó Daniel Muñoz y, poco después, Luis Suárez volvió a quedar muy cerca del gol, pero otra brillante intervención del arquero portugués mantuvo el empate.
Cuando todo parecía encaminado hacia un empate sin goles llegó la jugada que hizo estallar de emoción a los miles de colombianos presentes en el estadio. Davidson Sánchez envió el balón al fondo de la red tras una magnífica asistencia de Juan Fernando Quintero. Colombia celebró lo que parecía una victoria histórica frente a una de las grandes candidatas al título.
Sin embargo, la celebración duró poco. El VAR intervino y anuló la anotación por un fuera de juego determinado por apenas unos milímetros. Una decisión extremadamente ajustada que vuelve a abrir el debate sobre este tipo de acciones, pues diferencias prácticamente imperceptibles terminan invalidando goles legítimos desde el punto de vista del espectáculo. Quizá el reglamento deba evolucionar para evitar que el fútbol siga perdiendo emociones por decisiones milimétricas.
Portugal todavía tuvo una última aproximación de peligro en el tiempo añadido, pero Colombia respondió con orden y personalidad hasta el pitazo final.
El empate dejó una conclusión contundente: Colombia terminó primera de su grupo, contra todo pronóstico. Y lo hizo jugando, probablemente, su mejor partido de la Copa del Mundo.
La Tricolor respondió en la cancha a quienes cuestionaban su rendimiento. Ante una selección portuguesa llamada a pelear por el título, el equipo de Néstor Lorenzo fue superior durante buena parte del encuentro, generó las mejores opciones y estuvo mucho más cerca de la victoria. De no haber sido por una decisión milimétrica del VAR, Colombia habría derrotado con justicia a uno de los máximos favoritos del torneo.
Con el pitazo final quedó claro que Santiago Arias terminó erigiéndose como la gran figura de Colombia. El lateral firmó una actuación sobresaliente, anuló su sector, aportó profundidad en ataque y fue protagonista en varias de las mejores acciones ofensivas colombianas. Del lado portugués, el reconocimiento fue para su arquero, quien con varias intervenciones decisivas evitó una derrota que, por lo mostrado durante los noventa minutos, Colombia mereció ampliamente.
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