lunes, 22 de junio de 2026

República Democrática del Congo nuestro próximo rival: ya mostró de lo que es capaz empatando a Portugal

Colombia inició el Mundial 2026 con la autoridad que se espera de una selección llamada a hacer historia: goleó, gustó (bueno a los genios del comentario, no) y despejó las dudas iniciales frente a Uzbekistán. Pero ahora espera un desafío bien distinto. En la segunda jornada de la fase de grupos aparecen los Leopardos, la selección de la República Democrática del Congo, que en su debut le mostró las garras a la Portugal de Cristiano Ronaldo y le arrebató un valiosísimo empate. El mensaje fue claro: nadie debe subestimar al rival. 

¿Quién es nuestro rival?

Conviene hacer una precisión importante desde el comienzo, porque es fácil tropezar con el nombre: una cosa es la República Democrática del Congo, cuya capital es Kinshasa, y otra muy distinta la vecina República del Congo, con capital en Brazzaville. Son dos países diferentes, separados por el río Congo, y aunque comparten historia y lazos culturales, la RDC es el segundo país más extenso de África y el que ahora vuelve a una Copa del Mundo. 

Para muchos aficionados colombianos el nombre puede sonar nuevo, pero en realidad se trata de un viejo conocido del fútbol mundial: disputó el Mundial de Alemania 1974 bajo el nombre de Zaire, y ahora regresa después de más de cincuenta años, por primera vez con su denominación actual. Tal vez la generación de los 60s recuerda a Zaire por el combate de Mohamed Alí contra George Foreman, en la capital Kinshasa.

Medio siglo después, los Leopardos vuelven a la élite con una generación que combina potencia física, velocidad y oficio europeo. Ubicada en el corazón mismo del continente, la RDC comparte fronteras con nueve países —República del Congo, República Centroafricana, Sudán del Sur, Uganda, Ruanda, Burundi, Tanzania a través del lago Tanganica, Zambia y Angola—, lo que la convierte en un cruce de caminos estratégico. 

La diversidad humana también desborda cualquier intento de resumen: más de 230 lenguas conviven en su territorio junto a cientos de grupos étnicos. El francés es el idioma oficial, herencia de su pasado colonial belga, y el soukous, un ritmo que bebe de la rumba cubana, es banda sonora de su identidad cultural y ha influido durante décadas en la música de toda África.

En lo futbolístico, los Leopardos han dado un salto de calidad apoyados en jugadores que militan en ligas europeas de primer nivel. Sus principales figuras son Yoane Wissa, delantero del Brentford inglés; Chancel Mbemba, defensor del Olympique de Marsella; Meschack Elia, extremo del Nantes; Arthur Masuaku, lateral del Beşiktaş turco; y Samuel Moutoussamy, mediocampista del Sivasspor. No son nombres de relleno: son titulares en sus clubes y aportan experiencia en las competiciones más exigentes. Esa mezcla de talento y músculo se traduce en un equipo fuerte físicamente, rápido en las transiciones, sólido en defensa y muy peligroso en el juego aéreo y la pelota quieta. Justo lo que mostró en su debut mundialista: un empate 1-1 ante Portugal que nadie había previsto y que dejó claro que la RDC no viajó a este Mundial de paseo.

Aunque la República Democrática del Congo posee una riqueza natural descomunal, el turismo no es hoy una opción recomendable debido a los problemas de seguridad que persisten en varias regiones. Sin embargo, en su territorio se esconden algunos de los paisajes más impresionantes del planeta: el Parque Nacional Virunga, hogar de los gorilas de montaña; el Parque Nacional Kahuzi-Biega, refugio de los gorilas de llanura; las cataratas Boyoma; el curso inabarcable del río Congo y Kinshasa; una de las ciudades más grandes de África, reconocida por su efervescencia cultural y musical. 

Los Leopardos continúan en el Mundial con la ilusión intacta de quien ya saboreó una pequeña gesta. Colombia, también hizo los suyo, aunque brilló en su debut, necesita dar un paso más hacia los octavos de final. Tendrá enfrente a una selección en pleno crecimiento, con talento, potencia y el respaldo de quien ya miró a los ojos a Portugal sin pestañear. La cita es exigente, pero también es el tipo de partido que define a los equipos grandes. En juego, mucho más que tres puntos. Esperamos darles el zarpazo.

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