viernes, 7 de agosto de 2026

De la Paz Total al Estado de autoridad: el nuevo rumbo de Colombia


Hoy, 7 de agosto de 2026, no solo conmemoramos el día en que el ejército independentista, comandado por Simón Bolívar, derrotó a las fuerzas realistas españolas en las cercanías del Puente de Boyacá. Aquella victoria abrió el camino hacia la toma de Santafé —hoy Bogotá—, consolidó la independencia de la entonces Nueva Granada y marcó un punto de no retorno en las campañas libertadoras del norte de Suramérica.

Pero el 7 de agosto también simboliza otro momento trascendental para la democracia colombiana. Cada cuatro años concluye un gobierno e inicia otro. En esta ocasión termina la administración de Gustavo Petro y comienza la de Abelardo de la Espriella. Más allá de las simpatías o diferencias políticas, es una fecha que invita no solo a renovar expectativas, sino también a recordar que todo gobierno debe ser evaluado por sus resultados y no por la fuerza de sus discursos.

Hace cuatro años, buena parte de la oposición pronosticó un panorama desolador: una economía en caída libre (Cuatro años en ocho indicadores - Caracol Radio), un dólar por encima de los cinco mil pesos y un camino inevitable hacia el modelo venezolano. Hoy basta revisar algunos indicadores para comprobar que varias de esas predicciones no se cumplieron. Solo por mencionar un ejemplo, el dólar ronda los 3.200 pesos. En su momento, el entonces exvicepresidente Francisco Santos, en una entrevista con Carlos Herrera, de la cadena COPE (España), llegó a afirmar que la fortaleza del peso obedecía a los dólares del narcotráfico que, según él, el gobierno de Petro había puesto en circulación. Resulta llamativo que, tras la elección de De la Espriella, el mismo comportamiento de la moneda sea interpretado ahora como una señal de confianza de los mercados en el presidente electo. Cuando un mismo hecho recibe explicaciones opuestas según la conveniencia política, la credibilidad termina siendo la principal afectada.


La pregunta que ahora debería hacerse es otra: ¿qué espera el país del nuevo gobierno? Su propuesta en materia de seguridad parece más una profundización de las políticas impulsadas durante los gobiernos de Álvaro Uribe —ahora fortalecidas con herramientas como drones e inteligencia artificial— que una estrategia completamente novedosa. En el terreno económico, en cambio, sí plantea un giro más marcado hacia un modelo de corte libertario (La Silla Vacía), incluso más radical que el de cualquiera de sus cuatro predecesores. Lo realmente nuevo parece ser la combinación de referentes internacionales como Nayib Bukele, Javier Milei y Donald Trump, el abandono explícito de la política de «Paz Total» y una alianza ideológica que busca diferenciarse claramente del gobierno saliente.

Otra pregunta igualmente pertinente es si gobernará únicamente para el sector del país que lo eligió —alrededor del 25 % del total de la población, si se incluyen quienes, pudiendo votar, decidieron abstenerse— o si asumirá el compromiso de gobernar para todos los colombianos. Esa será una de las primeras pruebas de su talante democrático. Un presidente representa a quienes votaron por él, pero también a quienes respaldaron otras opciones y a quienes decidieron no participar en las elecciones.

La verdadera respuesta sobre para quién gobernará no estará en el discurso de posesión, sino en las decisiones que tome durante los primeros meses de mandato. El propio presidente habló de un plazo de 90 días para comenzar a mostrar resultados. Creo que ese será el primer momento para evaluar si las promesas empiezan a convertirse en realidades.

Las decisiones que adopte en materia de seguridad, salud, economía y energía afectarán, de una u otra forma, a todos los colombianos, incluso a quienes no votaron por él. Por eso estoy convencido que vale la pena dejar registradas, desde hoy, las principales promesas de su gobierno. Dentro de tres meses podremos compararlas con los resultados y cada ciudadano sacará sus propias conclusiones.

Una vez terminan las elecciones, el debate político cambia de tema con demasiada rapidez. Las promesas de campaña van quedando atrás y las discusiones giran alrededor de los acontecimientos de cada día. Por eso es importante dejar registradas las principales propuestas del nuevo Gobierno y volver sobre ellas cuando se cumplan los primeros noventa días de gestión.

En términos generales, el presidente ha anunciado un endurecimiento de la política de seguridad y el abandono de la Paz Total; la destinación de recursos al sistema de salud; un cambio en el rumbo de la política económica mediante decretos y medidas extraordinarias; y la reactivación de la exploración petrolera y del fracking. Estos son los principales compromisos con los que el nuevo Gobierno ha dicho que comenzará su gestión.

En justicia no se puede afirmar si estas medidas serán acertadas o equivocadas. Para eso habrá tiempo. Lo que sí podemos hacer desde ahora es dejar constancia de esos compromisos para evaluarlos con el mismo rigor con el que fueron presentados a los colombianos.

Al final dejó un enlace con el resumen de las principales propuestas de campaña del presidente De La Espriella y otro con los anuncios para los primeros noventa días de gobierno. Lo invito a conservarlo. El próximo 7 de noviembre podremos volver sobre ese documento y responder una pregunta muy sencilla: ¿cómo va el asunto, qué está en marcha y qué se queda solamente en anuncios?

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