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viernes, 3 de julio de 2026

Lo conseguimos, estamos en octavos. Vamos por Suiza

Colombia avanzó ganando en los 90 minutos. No fue una victoria brillante, pero sí una de esas que demuestran el carácter de un equipo. Colombia tuvo que trabajar más de lo esperado para superar a una Ghana ordenada y combativa, resolviendo un partido exigente gracias a su solidez colectiva y a la aparición de jugadores que, más allá de las estadísticas, resultaron decisivos. La clasificación a los octavos de final ya es una realidad y ahora el desafío se llama Suiza.

Después de ver las enormes dificultades que tuvo Argentina para derrotar a Cabo Verde, quedó claro que en esta instancia del Mundial ya no existen rivales sencillos. Cualquier selección puede complicar y Ghana no iba a ser la excepción. Colombia llegaba con la confianza que le dio terminar primera de su grupo, pero consciente de que para seguir avanzando debía volver a mostrar el fútbol que la llevó a sorprender a propios y extraños.

Néstor Lorenzo apostó por la misma formación que tan buenos resultados le ha dado durante el campeonato. En el banco de Ghana aparecía un viejo conocido de la afición colombiana: Carlos Queiroz, quien dirigió a la Selección en otra etapa de su carrera.

El partido apenas comenzaba cuando Ghana dejó claro que no había viajado a especular. En su primera aproximación inquietó con un remate que pasó desviado, una advertencia de que sería un rival dispuesto a competir.

Muy temprano llegó el primer contratiempo para Colombia. Jhon Córdoba tuvo que abandonar el terreno de juego por lesión y en su lugar ingresó Luis Suárez. Poco después también Ghana perdió a uno de sus jugadores tras una acción en la que previamente había cometido falta sobre Luis Díaz.

Los primeros minutos fueron muy disputados. Ghana esperaba ordenadamente en su campo, Colombia buscaba los espacios y John Arias recibió tarjeta amarilla. El juego se desarrollaba con muchas interrupciones y pocas oportunidades claras.

Hasta que apareció la primera gran conexión ofensiva de la noche. Luis Suárez atacó el área con inteligencia, encontró libre a John Arias y el volante definió con tranquilidad para poner el 1-0. El ingreso del delantero terminó siendo decisivo. A partir del gol Colombia ganó confianza, comenzó a mover mejor el balón y encontró mayores espacios. Poco después volvió a llegar por el centro del campo, pero el arquero ghanés respondió con seguridad.

En defensa también tenía aspectos destacados. Johan Mojica y Davinson Sánchez que controlaron con solvencia los intentos ofensivos de Ghana, evitando que los africanos encontraran profundidad.

Tras la pausa de hidratación, Colombia regresó con un ritmo algo menor. Esa disminución permitió que Ghana adelantara sus líneas, consiguiera su primer tiro de esquina y empezara a tener más posesión del balón. Sin embargo, ese dominio territorial apenas se traducía en aproximaciones sin mayor peligro.

Luis Díaz tuvo una buena oportunidad antes del descanso y, sobre el cierre de la primera parte, Daniel Muñoz envió un excelente centro que Johan Mojica conectó de cabeza, obligando nuevamente a una buena intervención del arquero rival. En los minutos finales Colombia recuperó el control del encuentro.

El balance del primer tiempo era positivo. Colombia se iba al descanso con una ventaja merecida y una presentación convincente durante buena parte del período. Aunque por momentos cedió la iniciativa, nunca perdió el orden ni permitió opciones realmente claras para Ghana.

Para la segunda mitad llamó la atención la decisión de dejar a James Rodríguez en el banco e ingresar a Richard Ríos. La modificación parecía buscar mayor recuperación y equilibrio en la mitad del campo, aunque inevitablemente el equipo perdía algo de creatividad. Ghana, por su parte, mantuvo la misma formación.

Ríos avisó de inmediato con un remate que pasó ligeramente desviado. Sin embargo, con el paso de los minutos el conjunto africano empezó a monopolizar más el balón y daba la impresión de que Colombia necesitaba un jugador capaz de administrar mejor la posesión. La presencia de Juan Fernando Quintero comenzaba a hacerse necesaria.

Aun así, Colombia siguió llegando. Kevin Puerta probó con un potente remate desde media distancia. Después Luis Díaz logró enviar el balón al fondo de la red, pero la acción fue invalidada por fuera de lugar. Minutos más tarde volvió a quedar con espacio para definir, aunque nuevamente el gol le fue esquivo.

Mientras tanto, Luis Suárez empezaba a convertirse en uno de los hombres más importantes de Colombia. Aunque no pudo marcar, realizó un enorme trabajo de sacrificio, presionando constantemente la salida de Ghana, disputando cada balón como si fuera el último y colaborando de manera permanente en las labores defensivas. Su despliegue terminó siendo fundamental para sostener la ventaja cuando el equipo más lo necesitaba.

Con el paso de los minutos el partido se hizo más equilibrado. Finalmente llegó el ingreso de Juan Fernando Quintero por John Arias y el cambio produjo el efecto esperado. Colombia recuperó tranquilidad con el balón, administró mejor la posesión y volvió a instalarse en campo rival. Davinson Sánchez estuvo muy cerca de ampliar la diferencia tras un tiro de esquina cobrado por Quintero, pero otra vez apareció el arquero africano.

Ghana siguió insistiendo y durante algunos pasajes manejó mejor la pelota, aunque continuó mostrando muy poca eficacia cerca del área colombiana. El partido se convirtió por momentos en un ida y vuelta, pero la presencia de Quintero permitió que Colombia tuviera más profundidad y control del partido.

En los minutos finales ingresó Jhon Jáder Campaz para refrescar el ataque, mientras Luis Díaz abandonó el terreno de juego sin poder reencontrarse con el gol, tal vez la ansiedad lo ha dominado,  seguramente frente a los suizos buscará marcar. Richard Ríos también estuvo cerca de marcar, pero un defensor bloqueó oportunamente su remate.

Colombia administró con inteligencia los últimos minutos, manejó la ventaja sin sobresaltos y prácticamente no permitió que Camilo Vargas fuera exigido.

El pitazo final confirmó una clasificación muy trabajada. Fue un partido duro, intenso y mucho más complejo de lo que reflejó el marcador. El 1-0 terminó siendo suficiente gracias al orden defensivo, al compromiso colectivo y al enorme despliegue físico del equipo. Los delanteros no pudieron celebrar, pero compensaron esa ausencia con un sacrificio permanente. El partido de Luis Suárez merece una mención especial: entró de manera inesperada por la lesión de Córdoba, participó en la jugada del gol y terminó siendo uno de los futbolistas más importantes de Colombia por su entrega, inteligencia táctica y generosidad para jugar al servicio del equipo.

Colombia sufrió más durante el segundo tiempo, pero nunca perdió la compostura. Camilo Vargas prácticamente no tuvo intervenciones decisivas y la Selección volvió a demostrar que también sabe ganar cuando el partido exige oficio antes que brillantez.

Se acabó el supuesto "embrujo" de Ghana. Ahora el reto será aún mayor: en Vancouver espera Suiza, con un lugar entre los ocho mejores del Mundial en juego.